Tres asuntos mínimos de planes de gobierno que atañen a las mujeres

A pocos días de las elecciones, con pocas oportunidades para debatir los planes de gobierno, pero si con muchas promesas, zancadillas e insultos mutuos, los peruanos y peruanas, nos aprestamos a elegir a nuestros representantes. Estemos de acuerdo o no con los planes, por lo declarativas o incompletas, merecen remarcarse como puntos de referencia para ser vigiladas por la ciudadanía.

Uno de estos sin duda, son las políticas de género y de los derechos sexuales y reproductivos, debido a su vulnerabilidad y exposición a cualquier negociación con los grupos de poder, incluyendo a la Iglesia Católica, pues aunque sean populares para la gente, suelen ignorarse con mucha rapidez y al “si lo dije, no me acuerdo”.

Escabulléndonos en los planes de gobierno de los partidos políticos que se disputan las esquivas preferencias (de menos de un tercio de la población), encontramos referencia a las políticas de género; orientadas a la eliminación de la discriminación y subordinación de las mujeres. Si bien ninguno ha dicho como lo harán, esperamos que al término de la gestión de los/as elegidos/as, las mujeres peruanas deberán haber alcanzado mayor tecnificación y una mayor inserción laboral en condiciones que le permitan su desarrollo humano. Tomemos nota de este resultado.

También mencionan acciones tendientes a incrementar la paternidad responsable. Al parecer, todos censuran a quienes niegan o abandonan a sus hijos y aunque los mecanismos que plantean son también etéreas,  esperamos que al final del gobierno, tendremos más niños reconocidos y un menor número de mujeres que se responsabilizan absolutamente solas de la crianza de sus hijos. Lo que si parece haberse olvidado varios de los candidatos y candidatas y esperamos que lo consideren dentro de sus planes, es el desarrollo de la educación sexual en el sistema educativo formal e informal y el acceso garantizado a una amplia gama de métodos anticonceptivos, incluyendo la Anticoncepción Oral de Emergencia, para que este al alcance de toda la población, sin ningún tipo de discriminación.

La inclusión de la violencia familiar, que es el resultado del trabajo sostenido de las organizaciones de mujeres que han logrado colocar el tema en el tema en la escena pública, también está presente. Es de esperar entonces, que efectivamente se desarrollen programas educativos y de promoción, que conduzcan a la tolerancia cero de la violencia contra las mujeres y por ende contra las personas de distinta orientación sexual y que se incluya dentro de la acción programática, la atención de calidad a las víctimas de esta violencia.

Sin duda, estos no son los únicos, pero si pueden ser una buena señal de cambios sociales mucho más sustantivos, que todo gobierno democrático y basado en la ética de los derechos humanos debe garantizar y que hay a la fecha, existimos diversos grupos ciudadanos, que estaremos alertas pidiendo cuentas. 

Susana Chávez A.
PROMSEX