Las migajas bajo el mantel: la política fundamentalista de USAID y el caso de la anticoncepción oral de emergencia (AOE) en el Perú

A lo largo de treinta años, la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID) ha sido el mayor donante para los programas de salud en el Perú. Solo en 1998 contribuyó con US$ 21 millones al sector salud, aproximadamente una cuarta parte de toda la ayuda financiera bi- y multilateral correspondiente a este sector. Un importante componente de este apoyo ha sido dirigido a la salud reproductiva. Entre 1994 y 1998, USAID aportó US$ 85 millones en financiamiento para actividades de planificación familiar, tres cuartas partes de toda la cooperación internacional que recibió el Perú en este tema. Este apoyo, sin duda, ha logrado cambios positivos en las condiciones de la salud y el ejercicio de los derechos reproductivos de la población, particularmente de las mujeres.

No obstante, se puede constatar que la cooperación internacional de USAID también ha producido brechas en los derechos reproductivos así como efectos negativos para la salud de las personas. 

aoepromsexusaid.pdf
aoepromsexusaid.pdf

Informe UNFPA destaca presencia de la mujer en el fenómeno de la migración

El 40% de los 425 mil peruanos que emigraron y no retornaron al país en 2005, son mujeres

Si bien desde hace décadas la migración peruana hacia otros países ha venido siendo un fenómeno predominantemente de hombres, en los últimos años las mujeres ocupan un lugar cada vez más importante en el proceso migratorio, habiendo alcanzado en el año 2005 a ser más del 40% de la población que sale y no retorna al país.

En esta última década la tendencia de la migración de mujeres ha sido fluctuante, superando incluso en años anteriores al porcentaje de migrantes hombres. Al igual que la migración de hombres, el saldo migratorio de peruanas se ha ido incrementando considerablemente.

Según la Dirección General de Migraciones y Naturalización (DIGEMIN), para el año 2005 cerca de 173,327 peruanas no retornaron al país, cifra largamente superior a la alcanzada diez años atrás (14,127 mujeres emigrantes durante el año 1996). De este número, muchas migraron con un perfil claramente determinado por el mercado: para ejercer el servicio doméstico o como enfermeras o nodrizas. Sin embargo, más allá de la diversidad de trabajos es importante rescatar las situaciones de vulnerabilidad que enfrentan, en particular el respeto a sus derechos humanos y el de la salud.

Las inequidades de género y las condiciones de vida inicial en las localidades de origen hacen que las mujeres sean aún más vulnerables cuando migran. Así, están expuestas a múltiples violaciones de sus derechos humanos, en el  ámbito sociopolítico, laboral, económico y social, en particular su derecho a la salud sexual y reproductiva.

Ante esta situación, las mujeres migrantes cuentan con una mayor vulnerabilidad frente a las redes de tratantes u otras actividades clandestinas, para el trabajo y la explotación sexual. Con ello, la mujer se encuentra en mayor riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), incluyendo el VIH/Sida, embarazos no deseados, abortos forzados, entre otras.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, consciente de la actual presencia e importancia de las mujeres en el fenómeno migratorio, presenta el informe anual 2006 “Hacia la esperanza. Las mujeres y la migración internacional”. El documento plantea, entre otros, la necesidad de realizar cuidadosos estudios y análisis de las migraciones desde una perspectiva de género, que respalden el desarrollo de nuevas políticas. Además promueve el desarrollo de campañas masivas de información sobre los riesgos de la migración irregular y la creación de programas informativos y educativos que ayuden a la mujer a reducir su vulnerabilidad en el proceso migratorio.

El informe completo lo pueden obtener en: http://www.unfpa.org.pe/Documentos/sp_sowp06.pdf

Declaración de Thoraya Ahmed Obaid
Directora Ejecutiva del UNFPA

Lanzamiento de El Estado de la Población Mundial 2006
6 de septiembre de 2006
Londres

Buenos días.

Este año tengo nuevamente el placer de estar en Londres para dar a conocer el informe El Estado de la Población Mundial 2006. El informe de este año trata de las mujeres y la migración internacional. Tengo también el placer de dar a conocer el informe paralelo, sobre la juventud. Esta es una nueva iniciativa que hemos adoptado en el Fondo de Población de las Naciones Unidas y que esperamos reiterar cada año para ofrecer la perspectiva de los jóvenes sobre el tema principal. Con tantos jóvenes en el mundo hoy en día— muchos de ellos en movimiento—y dada la urgente necesidad de conocer sus opiniones y de colaborar con ellos en pro de los derechos humanos, pensamos que ha llegado el momento de hacer realidad la idea de un informe sobre la juventud.

Por lo consiguiente,, mucho me complace compartir hoy el podio con una joven, Bibi Sattaur, quien presentará nuestro informe Jóvenes en movimiento. Bibi Sattaur es la hija mayor de una pareja migrante guyanesa oriunda de la India que llegó a Suriname hace unos 30 años. Ella siempre quiso ser enfermera y, pese a los obstáculos, hoy está estudiando para diplomarse.

El informe El Estado de la Población Mundial de este año se centra en las mujeres y la migración internacional. Es un llamado a la acción para mejorar la situación de las mujeres migrantes, que constituyen la mitad del total de migrantes internacionales en todo el mundo. Es una exhortación a que los gobiernos entablen una mayor cooperación para asegurar una situación que beneficie a todos.
De los 191 millones de migrantes internacionales en todo el mundo, 95 millones son mujeres. Suelen trabajar en un segundo plano, y, en general, su labor no se reconoce. Pero, como se señala en el informe, las mujeres migrantes efectúan grandes contribuciones a sus familias y a sus comunidades, en los países de destino y en los de origen. Los estudios indican que tienden a enviar a su lugar de origen remesas que representan una proporción de su ingreso mayor que la de los hombres migrantes. Mantienen en funcionamiento los hogares efectuando tareas domésticas y aportando cuidados. Y debido a que las mujeres migrantes están expuestas a nuevas situaciones, muchas de ellas contribuyen con nuevas ideas, aptitudes y actitudes que ayudan a estimular el desarrollo y promover mayor igualdad entre mujeres y hombres en sus países de origen.

No obstante, pese a sus grandes cantidades y a las contribuciones sustanciales que efectúan a las familias y los países de destino y de origen, con demasiada frecuencia se hace caso omiso de las mujeres migrantes, que son despojadas de sus derechos y objeto de malos tratos.

En este informe se exhorta a los gobiernos y a las personas a reconocer y valorar las contribuciones de las mujeres migrantes, y a promover y respetar sus derechos humanos. Es urgentemente necesario que los países entablen una cooperación más fuerte a fin de que la migración sea más segura y equitativa. Y hay una abrumadora necesidad de adoptar medidas más enérgicas para abordar la falta de oportunidades y la violación de los derechos humanos, causas fundamentales que impulsan a las mujeres a migrar.

Las historias de las mujeres migrantes son tan diversas como los ámbitos de los que proceden. Son trabajadoras domésticas y cuidan a los enfermos, los niños y los ancianos. Son obreras agrícolas, camareras, trabajadoras en fábricas donde se las explota, y profesionales sumamente capacitadas. Son maestras, enfermeras, artistas del entretenimiento, trabajadoras de la industria del sexo, refugiadas y solicitantes de asilo. Son jóvenes y ancianas, casadas y solteras, divorciadas y viudas. Algunas son novias pedidas por correo. Muchas migran con sus hijos. Otras se ven forzadas a dejarlos atrás. Mientras El Estado de la Población Mundial plantea esas cuestiones, el informe paralelo Jóvenes en movimiento relata vívidamente las historias reales de 10 jóvenes migrantes y presenta un aspecto humano del problema y de la experiencia de la migración.

El informe muestra que, si bien la migración puede abrir nuevas puertas hacia un mundo donde haya mayor igualdad y mejores oportunidades, también puede conducir a terribles infracciones de los derechos humanos, tales como los casos de migración descarrilada. Desde la esclavitud a que están sometidas las víctimas de la trata, hasta la explotación y los malos tratos de las trabajadoras domésticas, millones de mujeres migrantes enfrentan peligros que son precisos de abordar sin tardanza.

Actualmente, entre los negocios ilícitos más lucrativos del mundo figura la trata de seres humanos, después del tráfico de armas y de estupefacientes. Y, como lo hemos señalado en el informe, el negocio de la trata está estimulado por la discriminación y la violencia generalizadas contra la mujer, y por las políticas restrictivas de inmigración que limitan las oportunidades de migrar en condiciones seguras y legales. Como ustedes saben, la trata está muy estrechamente vinculada con la explotación y las sevicias sexuales; muchas víctimas son obligadas por la fuerza a realizar trabajo sexual contra su voluntad y son recluidas como virtuales esclavas sexuales. Si bien van en aumento la toma de conciencia y las medidas contra la trata, es urgentemente necesario intensificar los esfuerzos para eliminar este terrible delito y la impunidad que suele acompañarlo. En el informe se exhorta a intensificar la cooperación entre distintos países y dentro de un mismo país, para enjuiciar a los tratantes y para ofrecer servicios a las víctimas de la trata y proteger sus derechos humanos.

Otro tema del informe es el trabajo doméstico. Actualmente, mujeres de las regiones de Asia, América Latina y el Caribe, y cada vez más, Africa, están migrando hacia Europa, América del Norte, los Estados del Golfo y los países industrializados de Asia, para satisfacer la creciente demanda de trabajadoras domésticas. En verdad, el trabajo doméstico es uno de los más importantes sectores que impulsan la migración internacional de mano de obra femenina. Y dado que el trabajo se realiza en el hogar, lejos del ámbito público, no ha recibido la atención que merece en las políticas oficiales.

Es muy infrecuente que las trabajadoras domésticas estén protegidas por leyes laborales o que se les permita organizarse. En consecuencia, muchas dependen de sus empleadores para mantener su condición legal y satisfacer necesidades básicas, como vivienda y alimentos, así como el pago de los salarios que se les adeudan. También las hace vulnerables a los malos tratos. En el informe se exhorta a los gobiernos a proteger los derechos de las trabajadoras domésticas.

Otra manifestación de la migración femenina es la masiva corriente de enfermeras procedentes del mundo en desarrollo. En Europa, hay 10 veces más enfermeras per cápita que en África y en el Asia sudoriental. Y la demanda va en aumento. Según se estima, en 2008 Gran Bretaña necesitará 25.000 médicos más y 250.000 enfermeras más que en 1997. Según proyecciones del Gobierno de los Estados Unidos, hacia 2020 será necesario cubrir más de 1 millón de puestos de enfermería.

En Europa y América del Norte, el envejecimiento de las poblaciones y la escasez de enfermeras y médicos impulsan la demanda de trabajadores de la salud. En los países más pobres, las mujeres y los hombres capacitados cada vez recurren más a la migración como medio de mejorar sus propias vidas y las de sus familias. Pero sus países experimentan una crisis de los servicios de salud sin precedentes en el mundo moderno.

El éxodo anual de 20.000 enfermeras y médicos sumamente capacitados de África está empeorando una situación ya grave en una región asotada por el VIH/SIDA, el paludismo y las altas tasas de defunción maternoinfantil. Dada la naturaleza y la magnitud del problema, es necesario establecer mecanismos mundiales de coordinación y gestión de los recursos humanos en el sector de salud.
Las realidades y las necesidades de las mujeres migrantes ponen de manifiesto las deficiencias y el costado sombrío de la globalización, así como la persistencia de la pobreza, la desigualdad entre hombres y mujeres, y la explotación. Este informe es un llamamiento a la acción para abordar esas deficiencias y necesidades de manera más eficaz, coordinada y urgente. Es un llamamiento para que los gobiernos intensifiquen su cooperación, de modo de asegurar una situación que beneficie a todos.
El informe El Estado de la Población Mundial 2006 aparece pocos días antes del Diálogo de alto nivel de la Asamblea General sobre la migración internacional y el desarrollo, que se celebrará la semana próxima en la Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York. Es la primera vez que se congregan los gobiernos del mundo para debatir la migración internacional.

Abrigamos la ferviente esperanza de que el mensaje de este informe—reconocer las contribuciones de las mujeres migrantes y proteger sus derechos humanos—sea escuchado en la histórica reunión de la semana próxima, y que se adopten medidas al respecto.

Ahora es el momento en que se necesita un liderazgo visionario en pro de las mujeres migrantes. Si se adoptan medidas de protección laboral y de los derechos humanos y se formulan políticas racionales de inmigración, podrá asegurarse que la migración de las mujeres sea, en verdad, un tránsito hacia la esperanza, como lo sugiere el título del informe El Estado de la Población Mundial de este año.

Aguardo con interés el momento de responder a las preguntas que ustedes deseen formular, pero antes tengo el gran placer de dar el uso de la palabra a Bibi Sattaur, quien presentará el informe Jóvenes en movimiento.

El UNFPA – Fondo de Población de las Naciones Unidas – es una agencia de cooperación internacional para el desarrollo que promueve el derecho de cada mujer, hombre y niño a disfrutar de una vida sana, con igualdad de oportunidades para todos.

Apoya a los países en la utilización de datos socio demográficos para la formulación de políticas y programas de reducción de la pobreza, y para asegurar que todo embarazo sea deseado, todos los partos sean seguros, todos los jóvenes estén libres de VIH/SIDA y  todas las niñas y mujeres sean tratadas con dignidad y respeto.

Como todos los años, el UNFPA presenta un informe sobre el Estado de la población mundial. Debido a la importante participación de las mujeres en las migraciones, este año ha dedicado a ellas su informe “Hacia la esperanza: Las mujeres y la migración internacional”. En Setiembre del 2006, representantes de gobiernos de todo el mundo se reunirán en las Naciones Unidas, Nueva York, para considerar concretamente el tema de la migración.

LAS MUJERES Y LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL

UNFPA, consciente de la creciente presencia de las mujeres en los contingentes migratorios, ha dedicado su Informe Anual 2006 a las Mujeres y la Migración Internacional, para llamar la atención de las autoridades y de la sociedad en su conjunto sobre la particular situación de las mujeres en el proceso migratorio internacional y sobre las motivaciones y necesidades de quienes abandonan sus países de origen.
 
¿QUIENES MIGRAN?

Actualmente, las mujeres constituyen casi la mitad de todos los migrantes internacionales a escala mundial: 95 millones (49.6%).

Sus remesas

En el año 2005 las remesas –fondos enviados por las/los migrantes a sus países de origen- ascendieron a una total estimado en 232,000 millones de dólares americanos. De este total 167,000 millones llegan a los países en desarrollo.

Esta suma es mayor que la asistencia oficial para el desarrollo y son la segunda fuente de recursos externos, por orden de importancia, de que disponen estos países, después de las inversiones extranjeras directas.

En ese mismo año, en Perú se estima que se recibieron 1,472 millones de dólares en forma de remesas.

Profesionales de  la salud

Se dan masivas corrientes de enfermeras, obstetrices, médicos/as que se trasladan desde los países más pobres hacia los mas ricos, especialmente en los países afectados por el VIH SIDA.

Los frágiles sistemas de salud de los países en desarrollo (malas remuneraciones, falta de recursos, escasez de suministros básicos, equipos y personal) son causa de este “éxodo de profesionales”, que se agrava aún más con su partida.

Trata de mujeres

La trata de seres humanos es una de las más terribles manifestaciones de la migración. La OIT estima que en todo el mundo hay 2.45 millones de víctimas de trata que trabajan en condiciones de explotación.

Cada año hay entre 600,000 y 800,000 personas que son objeto de trata en las fronteras internacionales, de ellas un 80% son mujeres y niñas.

Trabajadoras del hogar

El trabajo doméstico es uno de los mayores sectores laborales que impulsan la migración internacional de mujeres. Algunas tuvieron la oportunidad de  mejorar sus vidas y las de sus familias.

Otras, son objeto de ataques físicos, violación, trabajo abrumador, además se les ha negado su remuneración, días de descanso, acceso a servicios de salud y educación, impedidas de afiliarse a sindicatos que protejan sus derechos laborales. Fueron maltratadas verbal y psicológicamente y sus pasaportes fueron confiscados.

Refugiadas

En el año 2005, aproximadamente la mitad de los 12.7 millones de refugiados del mundo eran mujeres, lo que constituye una migración forzada.

Sin embargo, las mujeres constituyen una proporción menor de los solicitantes de asilo, porque se hace caso omiso de las denuncias de persecución por motivo de género.

En situación de guerra, son las mujeres las encargadas del cuidado de niños, ancianos y discapacitados, pero mas aún son también víctimas de violación, lo que las obliga a soportar embarazos no deseados, ITS e infección con el VIH .

Jóvenes

Los jóvenes entre 10 y 24 años de edad constituyen casi una tercera parte de todos los migrantes internacionales. Ellos migran porque no encuentran trabajo, desean continuar su educación o aspiran a tener una vida mejor, más digna y segura.

Sin embargo, con frecuencia se les niega la oportunidad de migrar en forma legal, en razón de su edad, exclusivamente.

¿Qué pasa con las peruanas que se van?

El 40% de los 425 mil peruanos que emigraron y no retornaron al país el 2005, son mujeres

Según la Dirección General de Migraciones y Naturalización (DIGEMIN), para el año 2005 cerca de 173,327 peruanas que se fueron no retornaron al país, cifra largamente superior a la alcanzada diez años atrás: 14,127 mujeres emigrantes durante el año 1996.

Muchas migraron con un perfil claramente determinado por el mercado: para ejercer el servicio doméstico o como enfermeras o nodrizas, enfrentando situaciones de vulnerabilidad.

Ellas están expuestas a múltiples violaciones de sus derechos humanos, en el  ámbito sociopolítico, laboral, económico y social, en particular su derecho a la salud sexual y reproductiva.

Las mujeres viven situaciones difíciles, como el enfrentar a las redes de tratantes y u otras actividades clandestinas, para el trabajo y la explotación sexual. Se encuentran en mayor riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), incluyendo el VIH/Sida, embarazos no deseados, abortos forzados, entre otras. La condición de “irregular”, limita aún más su acceso a servicios sociales básicos, incluyendo los métodos de planificación familiar.

Ellas acuden a servicios de salud que no están abiertos a un diálogo intercultural, no cuentan con intérpretes. Las mujeres enfrentan dificultades para comunicarse y entender,  teniendo que recurrir a terceros, exponiendo su intimidad y su vida privada. 

¿QUE SE PUEDE HACER?

a. Promover la aplicación de los instrumentos internacionales relacionados con los derechos humanos de las mujeres que migran, y velar por su cumplimiento.

b. Desarrollar campañas masivas de información sobre los riesgos de la inmigración irregular, como medida para prevenir víctimas.

c. Desarrollar programas informativos y educativos que contribuyan a empoderar a la mujer para reducir su vulnerabilidad ante las migraciones.

d. Propiciar la incorporación de la perspectiva de género y aspectos de salud sexual y reproductiva en las políticas migratorias.

e. Realizar cuidadosos estudios y análisis de las migraciones desde una perspectiva de género basados en información confiable para visualizar la participación de la mujer en dicho proceso.

f. Fortalecer los sistemas de información para disponer de fuentes de datos que permitan realizar estimaciones sobre el volumen y caracterizar el perfil sociodemográfico de quienes migran.

g. Tener presente que el Perú ha suscrito la Convención de las Naciones Unidas Contra la Delincuencia Organizada Transnacional y sus dos protocolos adicionales:

– Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños.

– Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire.

Estos documentos entraron en vigencia el 29 de setiembre del 2003,por tanto forman parte del ordenamiento legal del país y son de obligatorio cumplimiento.

El Estado debe asegurar que AOE llegue a las mujeres más pobres

• Es compromiso del Ministerio de Salud asegurar el acceso universal y gratuito a la anticoncepción oral de emergencia.
• Esta plenamente probado que la AOE no interfiere con la implantación y no produce abortos, por lo que su acceso y disponibilidad es plenamente legal
• Existe el peligro de que las mujeres pobres no accedan a la AOE

Leer más

La violencia sexual y la pena de muerte, no aceptemos más de lo mism

Uno de los peores crímenes es la violación sexual, no sólo devasta a las victimas, sino también muestra lo más vergonzoso de la sociedad y aunque su discusión sea algo tardía, es bueno que se produzca, pues esta es una demanda de las organizaciones feministas, largamente postergada. Sin embargo, preocupa el abordaje de la discusión y llama la atención que la respuesta más intestinal como la pena de muerte, sea la que prevalezca, como la solución mágica del problema, sin tomar en cuenta que muchos de estos crímenes, son realizados por hombres que ejercitan su masculinidad de manera extrema, pero en el mismo sentido de lo socialmente aceptado; Hombres dueños del destino de las mujeres, de los niños y todo cuanto le rodea.

Por lo tanto, el debate no tiene nada de nuevo y la pena de muerte es más de lo mismo; sin ningún efecto para disuadir, controlar, erradicar y mucho menos para proteger o resarcir a las víctimas; No aporta en el entendimiento de violencia sexual ni de quienes son las víctimas, ni de las fallas del sistema judicial, en donde los médicos legistas baten el record mundial de diagnóstico de himen complaciente, liberalizando de condena a los violadores y ni que decir de los procesos judiciales, en donde la víctima, aunque tenga 5 años, tiene que demostrar que no provocó al violador.

Tampoco dice nada de la obligación de los Centros de Emergencia Mujer del MINDES, que sólo atienden en horarios de oficina, ni del protocolo de atención de violencia sexual del Ministerio de Salud, que aplica sólo en un hospital en Lima; los demás servicios de salud, con las justas ofrecerán AOE y muy raramente antiretrovirales para prevenir el VIH. Mientras tanto, cada víctima a solas con su problema, así por lo menos, lo demuestran las 15,000 mujeres que cada año, recurren al aborto clandestino de embarazos producto de una violación.

Por lo tanto, si queremos ofrecer algo nuevo a la ciudadanía y no hacer demagogia de este terrible drama, necesitamos un debate integral, haciéndonos como sociedad también responsables y solidarios con las víctimas, no alargando su sufrimiento con su invisibilización.  Necesitamos tener tolerancia cero frente a estos crímenes, incluyendo a la prostitución infantil, debe también haber un mayor compromiso de las autoridades municipales y vecinales, para promover una niñez sana, libre de violencia y una mayor sensibilidad de la policía y de los proveedores, para identificar, recepcionar y atender a las víctimas. Dentro de estas urgencias, no puede eludirse a unas de las mas dramáticas consecuencias de la violación sexual, como es el embarazo no deseado, por lo cual, también debería considerarse la despenalización del aborto en estos casos.

Susana Chávez A.
PROMSEX