25 de noviembre – Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

¿Por qué tenemos que marchar?  

En varias ocasiones y espacios para dialogar entre mujeres, me he planteado algunas urgencias para la reflexión, en el intento de lograr construir el país que queremos: ¿Es acaso la lucha de las mujeres afrodescendientes una lucha distinta al resto de mujeres?  

Durante el sistema esclavista las mujeres afrodescendientes fueron cosificadas y deshumanizadas, pues si la época determinó una gran limitación de derechos fundamentales para las mujeres, las afrodescendientes tuvieron una experiencia diferenciada, pues el doble papel vivido, es decir esposa – esclava, generó una estructura de mayor opresión.  De otro lado y como lo refiere Sueli Carneiro (feminista afrodescendiente brasilera), el discurso clásico de la opresión de la mujer, que la historia no ha recogido, no ha logrado medir su impacto en la identidad femenina de las mujeres negras.

En tanto, se han generado estereotipos y prejuicios negativos en relación al cuerpo y la sexualidad de las mujeres afros, existe un sobredimensionamiento de la sexualidad de  las mujeres afroperuanas, que afecta su interrelación con el resto de la población y con los hombres afrodescendientes.  Es en la cotidianidad, donde estos prejuicios encuentran su espacio para evidenciarse, afectando no sólo la identidad cultural, sino generando situaciones de violencia y agresión que son necesarias de denunciar.

El racismo estructural en nuestro país, es un problema central que requiere ser atendido a la brevedad, la ausencia de cifras e indicadores que visibilicen el porcentaje de población afrodescendiente es una de las expresiones más concretas del racismo, a la fecha no tenemos datos que nos indiquen cuantas mujeres afros acceden a métodos anticonceptivos y cuantas han tenido que someterse a abortos inseguros.  

La pobreza y la exclusión siguen siendo los indicadores más saltantes de las mujeres afroperuanas, en tanto no acceder a la Anticoncepción Oral de Emergencia, es una vulneración a nuestros derechos reproductivos y la necesidad de una vida digna.  Las mujeres afroperuanas nos hemos propuesto construir una sujeta política capaz de proponer y articular, desafiamos el mito de la victimización  y demandamos una sociedad menos racista y discriminatoria.

Las mujeres afrodescendientes conjuntamente con las mujeres del país marcharemos este 25 de noviembre, por nuestro derecho a decidir y por una vida libre de violencia.

El Racismo Mata también es Violencia

Rocío Muñoz Flores
Coordinadora de Programas
LUNDU
www.lundu.org.pe
http://afroperuanasdebaten1.blogspot.com

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