La doble protección

Por Rossina Guerrero, Psicóloga de Promsex* –

En una breve encuesta que hice a un grupo de amigas y amigos sobre lo que entendían por doble protección, pude darme cuenta que era un concepto aún bastante ajeno a su vida sexual y que cada quien lo definía cómo mejor le sonaba. La mayoría me dijo que la doble protección era usar dos o más métodos anticonceptivos a la vez. Por ejemplo, usar las píldoras y un inyectable juntos.

Nada más lejano a su real definición. La doble protección significa que siempre se use el condón en todas las relaciones sexuales. ¿Qué es lo que implica realmente? Protegerse al mismo tiempo de dos situaciones de riesgo: los embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH-SIDA.

Hice esta encuesta porque, hoy en día, sea que tengamos una relación casual o una con nuestra pareja estable –llámese pareja, novio, esposo o conviviente–, el uso del condón debería ser incorporado en todas ellas, y, para que esto ocurra, una tarea imprescindible es avanzar en romper mitos y prejuicios sobre este método que salva vidas.

Mucho se ha dicho en contra del condón: “que disminuye el placer”, “que te corta la inspiración” y hasta se ha brindado información errónea sobre su efectividad. Sin embargo, especialmente para las mujeres, la seguridad de no estar en riesgo mejora muchísimo más la posibilidad de disfrutar de manera placentera el acto sexual.

En general, el placer sexual se potencia si ambas personas sólo centran sus energías en disfrutar del momento sin temores, y para ello les puede servir el incluir el uso del condón como método de doble protección. Lo bueno es que hoy cada vez más hombres están descubriendo lo beneficioso que esto resulta.

A manera de información, también existe el condón femenino. Lamentablemente, éste aún no llega al Perú, pero sería sumamente importante que se amplíen las posibilidades de elección y que, de ese modo, las mujeres también puedan tener más control en cuanto a su incorporación al acto sexual. Aún más, hay últimas versiones con dispositivos especiales para incrementar el placer en los hombres con la incorporación de una espuma en el saco interior y un revestimiento especial en el anillo exterior para la estimulación del clítoris.

Lo cierto es que los seres humanos debemos tener la más amplia gama de opciones anticonceptivas, recibir buena información y en base a ello decidir, y ojalá que pronto todos y todas tengamos a la mano un condón que nos apoye a vivir a plenitud el acto sexual.

* rossina@promdsr.org

http://www.larepublica.pe

Obsceno es…

Autora: Patricia del Río –

Gracias al hermanón Ricardo Belmont nos la hemos pasado casi toda la semana tratando de definir qué es obsceno: ¿tres cuartos de teta de Vanessa Terkes califican o se le tiene que ver el pezón completo? ¿El hilo dental de Tula es prueba de algún delito? ¿Magaly volverá a Santa Mónica por bailar sin calzón? La verdad que la pobreza del debate es directamente proporcional al mamarrachentismo del proyecto de ley aprobado por unanimidad en la Comisión de Justicia del Congreso; así que mejor les propongo lo siguiente: en lugar de zambullirnos en el Diccionario de la Lengua Española tratando de determinar los verdaderos alcances de este vocablo, convengamos, para efectos de esta columna, que obsceno es cualquier cosa que nos ofende, que no debería ocurrir y de las que no tendríamos por qué ser testigos, y pasemos a enumerar las verdaderas obscenidades de las que hemos sido testigos las últimas semanas:

Obsceno es que la primera Universidad Nacional del país, San Marcos, tenga un rector como Luis Izquierdo que ha permitido con su pusilanimidad e ineptitud que militantes de Sendero se apoderen de salas de cómputo para convertirlas en sus dormitorios y que además se paseen como en su casa dentro del campus universitario.

Obsceno es que el gobierno anuncie en spots publicitarios que le hemos ganado el mundial a la pobreza cuando ya hay más de 200 niños que han muerto de frío en las zonas más necesitadas del país.

Obsceno es que a un año de los sucesos de Bagua, y con 25 muertos a cuestas, el Ejecutivo haya sido incapaz de darle luz verde a la ley de consulta previa que les garantiza a las comunidades indígenas y amazónicas que se les pedirá su opinión sobre cualquier inversión que se decida hacer en sus tierras.

Obsceno es que la empresa Pluspetrol derrame casi 400 litros de petróleo en el Marañón y que el Estado peruano cuente con un mecanismo de compensación tan ineficiente que le impide cobrar multas por daños al medio ambiente: de las 290 sanciones impuestas por Osinergmin a las mineras que han contaminado, el regulador solo ha sido capaz de cobrar 111, después de largos juicios.

Obsceno es que se haya cambiado el USB de Giselle Giannotti, prueba fundamental del mayor escándalo de corrupción en este gobierno, y que Ministerio Público y Poder Judicial sigan jugando a echarse la pelota mutuamente.

Obsceno es que tengamos que soportar el bajísimo nivel de nuestros ‘padres de la patria’, cuyo mayor mérito en estos cuatro años ha sido desperdiciar su tiempo en viajecitos, leyes estúpidas y escandalosos amiguismos mientras cobran jugosos sueldos financiados por los bolsillos de todos los peruanos.

Obsceno es… (continuará).

Tomado de: http://peru21.pe/

¿Al fondo hay sitio?

Por: Beatriz Boza – 

Muchas peruanas asmáticas, diabéticas o embarazadas no tienen poder de elección. Con suerte, en el centro de salud las atiende un médico. Pero si esa asmática, diabética o embarazada pudiese elegir, buscaría la forma de averiguar quién es el mejor médico para su caso, quién es el más preparado, el que tiene más experiencia o el especialista en el tema. Así, recurriría a referencias de familiares y amigos, recomendaciones de otros expertos, pediría una cita para conocerlo, oiría su diagnóstico, haría preguntas, compararía opiniones y luego decidiría, pues, está poniendo en manos de ese médico su salud y su futuro.

Ahora que seremos bombardeados de promesas y campañas mediáticas en que los candidatos buscarán darse a conocer es importante saber quiénes son y comparar qué proponen, pues, está en juego nuestro futuro. Como en el caso del paciente que no busca al médico más apuesto, carismático o bien hablado sino al más preparado, nos toca informarnos y comparar: quién, qué, cómo y con quién. Quién es, qué propone, cómo piensa hacerlo y con quién va a trabajar. Debemos poner en práctica nuestra capacidad de elegir mejores autoridades.

En diez días, los candidatos habrán presentado al Jurado Nacional de Elecciones sus planes de gobierno. Estos planes, al igual que el diagnóstico médico, deben ser completos, entendibles y realistas. Deben cubrir todos los aspectos relevantes para que el ciudadano pueda informarse, comparar y decidir bien. Deben ser amigables y de fácil comprensión por parte del elector y deben contener propuestas concretas en los temas clave para cada distrito, provincia y región. Deberían por lo menos abarcar los 10 principales temas destacados en la campaña Usted Decide de El Comercio y Ciudadanos al Día: 1) seguridad ciudadana, 2) transporte y vías, 3) limpieza, áreas verdes y medio ambiente, 4) salud y nutrición infantil, 5) agua, desagüe y luz, 6) educación, cultura y deporte, 7) tutela de derechos de grupos vulnerables, 8) promoción de la actividad económica, 9) tributación local, y 10) mejoras en la atención al público en la entidad. De cara a la ciudadanía, estos son diez aspectos básicos que todo candidato serio debe abordar.

A diferencia de la mayoría de asmáticas, diabéticas y embarazadas, en estas elecciones hay sitio para que cada uno de nosotros podamos elegir las mejores autoridades porque todos tenemos poder de elección. Claramente, hay sitio, pero, en el fondo, ¿es el sitio del candidato o del interés ciudadano?

Tomado de: http://elcomercio.pe/

Yo quiero dejar de ser gay

Autora: Esther Vargas –

Hugo tiene 19 años y no quiere ser gay. Por muchas razones, razones que le duelen en el alma y que han hecho de su corta existencia una vida de mierda, como escribe en un correo electrónico bastante extenso para ser publicado en esta columna. Hugo no se acepta y me pregunta cómo se hace para dejar de ser homosexual.

Su madre le ha dicho que está orando por su salvación. Su padre lo golpea. Sus amigos, que nunca fueron sus amigos, se han apartado de su lado. En la universidad, donde estudia Derecho, se siente otra persona porque nadie lo ha juzgado (todavía), pero en la calle lo miran y a veces lo insultan, quizás porque no puede ser rudo o porque tiene pareja y a, veces, no se da cuenta del mundo y es algo cariñoso. Hugo cree que es una enfermedad. Así se lo han hecho creer y, por eso, busca cura, una salida.

Cuando uno cree que historias como la de Hugo pueden ser exageradas y únicas, otras voces similares a la de él se alzan y te recuerdan que, todavía, una opción sexual diferente a la de la supuesta mayoría es motivo de discriminación y de prácticas nefastas, como la que este fin de semana retrató El País en un reportaje titulado ‘Oraciones para dejar de ser gay’.

El catalán Dogmatil Angel Llorent se sometió, durante una década, a un tratamiento basado en diez padrenuestros, diez avemarías, 75 miligramos de Ludiomil diarios y otros 20 de Dogmatil. Cada vez que veía a un chico guapo en la calle, rezaba. Logró ser un ex gay, pero casi se suicida. Hoy es un ex ex gay. Como él, otros siguieron tratamientos similares o peores. Está el drama de un chico que tenía que golpearse físicamente para no sentir interés, deseo o afinidad hacia otro hombre. O el de otro que debía masturbarse pensando en mujeres o ver pornografía.

El País conversó con Malena Mattos, a quien hace un tiempo entrevisté para esta página. Es una peruana que se declara ex lesbiana y que defiende y promueve las llamadas ‘terapias reparativas’. El Perú es uno de los países donde se ofrecen este tipo de ‘curas’, al igual que en España, Estados Unidos, Canadá y muchos otros.

La Organización Mundial de la Salud excluyó la homosexualidad como enfermedad en 1990. El año pasado, la Asociación Americana de Psicología condenó terapias como la descrita por El País, en las que, además, se cobra hasta 80 euros por sesión y que, evidentemente, son ineficaces y tortuosas.

De acuerdo con la agencia EFE, el Departamento de Salud de la Generalitat en España ha abierto un expediente informativo a la Policlínica Tibidabo para esclarecer si en ella se trata la homosexualidad como una enfermedad, con fármacos y psicoterapia. Un portavoz estatal –citado por EFE– señala que se quiere conocer el alcance de estas prácticas psiquiátricas, “al entender que van en contra del plan de salud mental de la Generalitat, que no considera la homosexualidad como una enfermedad”.

Pocas veces se denuncian este tipo de prácticas. No se sabe qué pasa en el Perú al respecto, pero he conocido a varias personas que acuden al psiquiatra para abordar su homosexualidad y terminan tomando pastillas que les reducen a nada el deseo sexual, alejándolas del ‘mal’, seguro que temporalmente.

Se me ocurre que Hugo se sometería a cualquiera de estas terapias en busca de paz. Si no lo ha hecho hasta hoy es porque no se ha topado con esos ‘predicadores’ que a veces te sorprenden en la puerta de discotecas, postas médicas o centros de estudio.

Lamentablemente, no hay información suficiente para la gente que es homosexual y no se acepta, o que es víctima de una serie de maltratos físicos y psicológicos. Hugo recuerda, por ejemplo, que en el colegio hasta sus profesores se burlaban de él. Y, en su vida sexual –porque esta columna es de sexo–, Hugo se declara feliz, pero lleno de culpa después del sexo. Siente que le está faltando el respeto a alguien, que será juzgado y que no debería ceder al deseo.

De personas como Hugo hay que acordarse el Día del Orgullo Gay, Lésbico, Bisexual y Trans, este 28 de junio.

Tomado de: http://peru21.pe/

Rampante violencia contra las mujeres

Por Laure Pichegru.-

Johannesburgo, jun (IPS) – En la República Democrática del Congo las mujeres son objeto de abusos sexuales, mutilaciones y asesinatos, dijo indignada la activista Immaculée Birhaheka. La mayor parte de esos actos de violencia quedan impunes.

“En la sala que creamos para las víctimas de la violencia sexual en el hospital Panzi, en (la oriental provincia de) Kivu del Sur, todavía vemos mujeres que llegan de diferentes provincias vecinas”, agregó la coordinadora de la organización no gubernamental congoleña Promoción y Apoyo a las Iniciativas de las Mujeres.

La operación Amani Leo, lanzada en enero por la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (Monuc) y las Fuerzas Armadas (FARDC) de ese país, se extenderá hasta septiembre.

Su objetivo declarado es volver a controlar los territorios mineros de las orientales provincias de Kivu del Norte y del Sur, ahora en manos de rebeldes. Amani Leo, que significa “paz ahora” en swahili, fue diseñada para superar las deficiencias de acciones militares anteriores contra organizaciones como las FDRL (acrónimo francés de Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda, integradas principalmente por milicias que llevaron a cabo el genocidio ruandés de 1994).

Durante esas acciones previas, tanto los grupos rebeldes como algunos soldados del gobierno, cometieron atrocidades contra la población civil.

NUEVAS MEDIDAS

El sacerdote Jean-Bosco Bahala, relator general para el comité de control del acuerdo nacional de paz, dijo que la Monuc y el ejército nacional tienen que implementar medidas para reducir el riesgo que corren los civiles.

“Antes de cada ataque hay campañas de educación pública. Además, se implementa una barrera de protección para impedir represalias de los rebeldes”, declaró Bahala en una entrevista con IPS.

Varias aldeas de Kivu del Norte fueron atacadas por las FDLR desde inicios de abril. Bahala dijo a IPS que en esos incidentes fueron secuestradas varias mujeres.

Los casos de violencia contra las mujeres persisten en las zonas de conflicto, pero en general esa violencia se ha arraigado en los lugares donde el ejército se ocupa de la seguridad de la población, destacó.

“No solucionaremos el problema de la violencia contra las mujeres si no resolvemos primero el de la estabilidad, eliminando la presencia de estas milicias armadas”, agregó.

Katana Gege Bukuru, secretaria general de la organización no gubernamental Mujeres Activistas Unidas por los Derechos Humanos, opinó que “es verdad que una vez que los grupos armados empiezan a combatir la Monuc interviene para establecer un cese del fuego. Sin embargo, los civiles siguen muriendo, dado que a menudo los campos de batalla están cerca de las aldeas”.

Según un portavoz de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), entre enero y marzo de este año se reportó la violación de 1.244 mujeres en la República Democrática del Congo.

Generalmente se creía que estas cifras representaban una fracción del total de ataques. Más de un tercio de estas violaciones se cometieron en Kivu del Norte y del Sur.

“Es difícil identificar a los perpetradores. A veces visten uniformes y portan armas para camuflarse. Así que no sabemos si son rebeldes, miembros de las Fuerzas Armadas o civiles”, explicó Bukuru a IPS por teléfono desde Bukavu.

IMPUNIDAD PERSISTENTE

Kabamba dijo que algunos soldados que cometen actos de violencia contra las mujeres quedan impunes. Entre ellos hay figuras de alto perfil, como el general Bosco Ntaganda.

Sobre el ex comandante rebelde del Consejo Nacional para la Defensa del Pueblo (conocido por su acrónimo francés CNDP) pesa una orden de arresto internacional por delitos cometidos en la nororiental provincia de Ituri, pero él continúa formando parte de las FARDC en Kivu del Sur.

Según Kabamba, se han presentado demandas contra ciertos oficiales, pero los abusos son tan generalizados que el país no puede juzgarlos a todos.

“Hay 2.000 o 3.000 soldados operando en Kivu del Sur. Cientos de ellos han cometido atrocidades. Actuar contra estos abusos equivaldría a arrestar a los varios grupos de las FARDC en Kivu del Sur que actualmente llevan a cabo varias operaciones militares”, dijo.

Los acuerdos legales implementados por la Monuc y el gobierno ahora brindan a las mujeres la oportunidad de demandar a sus atacantes.

Bahala señaló que gracias a los programas de rehabilitación y apoyo psicológico las violaciones son cada vez menos tabú. A consecuencia, las mujeres violadas tienen menos temor a que la comunidad las margine, y ahora están dispuestas a hacer las denuncias. No obstante, según Bukuru, todavía hay muchas mujeres con miedo a tomar esta decisión.

“Algunos violadores son arrestados y encarcelados, a la espera de un juicio. Sin embargo, la mayoría de ellos quedan impunes”, dijo.

“Es por eso que intentamos ayudar a estas mujeres. Pero carecemos de los recursos (necesarios), especialmente para que viajemos, nos reunamos con ellas, paguemos la asistencia médica que necesitan, los abogados… Nos gustaría que la Monuc nos ayudara financieramente. Y, sobre todo, que utilizara una ‘diplomacia blanda’ e iniciara negociaciones con los rebeldes”, añadió.

PERSPECTIVAS

Para Kabamba, interrumpir estas operaciones equivaldría a consolidar la impunidad. “Se considera que las FDLR y otras organizaciones rebeldes han logrado derrocar a la contrainsurgencia. Estos grupos están cometiendo atrocidades contra poblaciones civiles”, dijo, intentando “involucrar a la prensa y a las organizaciones internacionales para que éstas puedan presionar al gobierno congoleño”.

El objetivo es que éste, que busca redefinir el mandato de la Monuc, ponga fin a las operaciones en marcha en Kivu del Norte y del Sur”, agregó.

“La situación ha mejorado mucho en el país. No hay motivo para mantener una respuesta de esta dimensión por parte de la Monuc, que por el momento está presente no sólo como parte de la operación Leo Amani, sino en todo el país”, dijo Bahala.

“Queremos que el gobierno asuma la responsabilidad, y no podrá hacerlo mientras esté en una situación de dependencia permanente”, concluyó.

(FIN/2010)

Tomado de: http://www.ipsnoticias.net/

El ‘gineco-abuso’ en primera persona

Por Carolina Escudero.-

El relato de V.I, una mujer joven que fue abusada por su ginecólogo, revela la impunidad con que se mueven los abusadores en ese espacio de consulta en el que se creen dueños de los cuerpos de las mujeres.

En la ciudad de Buenos Aires V.I contó a Artemisa Noticias el impacto que sintió ante su ginecólogo cuando lo consultó para que le especificase el resultado de unas mamografías. El profesional le preguntó a V.I ‘¿Reciben estas mamas los mimos necesarios?’.

Recuerda V.I que ‘al principio creí que tal vez había comprendido mal la pregunta. Sin embargo, algo me turbó también porque en vez de pedir que me la repitiera y considerando que tal vez se refería a si mis mamas recibían los cuidados necesarios de salud, para pasar el momento incómodo lo más rápidamente posible, contesté ‘Sí.’’ Pero el ginecólogo prosiguió con sus preguntas: ‘’¿Estás en pareja?’, a lo que respondí: ‘No’, entonces, como reprendiéndome por mi respuesta anterior, el doctor volvió a preguntarme ‘¿Entonces por qué me contestaste que sí?’’.

Ante la reacción del profesional V.I concluye que con ‘mimos necesarios’ se refería a prácticas amorosas-sexuales- e íntimas y no a un cuidado de salud en particular y recuerda que a partir de ahí, la consulta se derivó a una situación cada vez más incómoda, en donde el doctor le hizo preguntas del tipo: ‘¿Dónde pensás conseguir hombres?, ¿Vos cómo reaccionás si tenés la oportunidad de estar con un hombre, pero resulta que el tipo es casado, o está de paso? ¿Tenés algún reparo moral en que la relación sólo consista en un buen revolcón?’.

La paciente V.I. ante las preguntas del ginecólogo que no solo eran violentas sino que estaban fuera de contexto y cuestionaban su situación personal, emocional sintió que debía ‘frenar la situación comentando que venía de una mala experiencia, razón por la cual me encontraba sin pareja.’ A lo que el ginecólogo le respondió: ‘Las mujeres deberían ser como los hombres, aprovechar la oportunidad de sacarse las ganas con un buen revolcón y no quedar enganchadas.’

V.I recuerda que cambió el tema haciéndole preguntas específicas sobre su salud, tampoco queriendo ahondar demasiado ‘tengo problemas de irregularidad en el ciclo menstrual pero tuve miedo de que eso también lo interpretara como un problema a mi actual falta de pareja. Finalmente, y para rematar la consulta me preguntó: ‘V., te considerás una mujer elegante?’’. La paciente recuerda ‘Dije que sí. Y él me preguntó: ‘¿Te ponés tacos, pollera, te maquillás? Porque eso es importante, en eso se fijan mucho los hombres’’. V.I turbada dijo que se consideraba elegante, sin entrar en detalles, y se retiró del consultorio.

‘Cuando llegué a mi casa, me sentí terriblemente mal de no haber podido decirle a este profesional que no quería discutir temas de mi vida privada con él.  A tal punto me sentí mal, que decidí buscar referencias de este profesional en Internet, y me enteré de dos casos similares anteriores, uno en 2007 y otro a mediados del año pasado.’  Ahora en la red V.I se puso en contacto con mujeres y encontró que hasta el marido de una de estas mujeres publicó un Blog denunciando al profesional. V.I ha realizado la denuncia pertinente ante la Obra Social pero no ha recibido respuestas. Esto sin embargo, no la paraliza ya que cada vez son más las que se atreven a hablar y a contactarla porque fueron víctimas de un hecho similar con este ginecólogo, que por cierto, sigue atendiendo en su consultorio.

Artemisa Noticias

Tomado de: http://www.artemisanoticias.com.ar

Oraciones para dejar de ser gay

Dos décadas después de que la homosexualidad dejara de considerarse una enfermedad, aún hay clínicas en España que ofrecen ‘curas’ a esta orientación sexual. 

Diez Padres Nuestros y diez Aves Marías. 75 miligramos de Ludiomil diarios y otros 20 de Dogmatil. Àngel Llorent se sometió durante 10 años a este tratamiento para dejar de ser gay. “Tenía que rezar si veía a un chico guapo en la calle”, explica este catalán que quería ser heterosexual porque creía que estaba enfermo. Dejó su trabajo y a sus amigos. Cambió de vida. Por un tiempo fue un ex gay. No funcionó. Intentó suicidarse.

La cura, que le aplicaron hace una década, también consistía en tener sexo con mujeres y no ver pornografía. Àngel lo dejó y ahora es lo que se llama un ex ex gay y trabaja contra las terapias reparativas que curan la homosexualidad. “Busqué un psiquiatra particular de la comunidad evangélica de Barcelona porque no me aceptaba. En las consultas intentaba reafirmar mi masculinidad pero al no tener efecto empezó a medicarme para bajar mi libido. Era una castración química”, cuenta Àngel, miembro de la Asociación Cristiana de Gays y Lesbianas de Cataluña.

La denuncia de que la Policlínica Tibidabo en Barcelona ofrece pastillas y tratamientos a sus pacientes para dejar de ser gays ha reabierto la polémica sobre una opción descartada en 1973, cuando los científicos rechazaron esta inclinación como trastorno psicológico. “Evidentemente, no se puede curar la homosexualidad. Estas terapias suponen mala praxis y están desautorizadas. Causan trastornos depresivos, conductas autodestructivas, ansiedad y pueden derivar en el suicidio”, afirma la psicóloga Silvia Morell.

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud excluyó la homosexualidad como enfermedad en 1990, el movimiento ex gay en todo el mundo ofrece la cura al considerar que se trata de algo tratable, que hace “infeliz” a quien la sufre.

El año pasado, la Asociación Americana de Psicología condenó estas terapias, que cobran hasta 80 euros por sesión, por ineficaces. No existe ninguna evidencia científica que demuestre que sea posible cambiar la orientación sexual. El Ministerio de Sanidad español no tiene registros oficiales sobre las clínicas que practican el método. Además, muchas son aplicadas en centros religiosos privados.

Como Tibidabo, actualmente investigada por la Consejería catalana de Sanidad, existen otras clínicas que ofrecen el camino a la heterosexualidad en España, según Miguel González, presidente del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid: “Sabemos de muchos casos de personas que se someten a estos tratamientos y después se arrepienten, pero no denuncian. Es un error tratar algo que no es una enfermedad psiquiátrica, debería ser un delito. Se ha demostrado que nada de esto funciona”.

Marc Orozko es un caso de terapia sin religión. Un tratamiento similar al del perro de Pavlov, que trata de asociar estímulos positivos a lo heterosexual y negativos a lo gay. Durante un año se trató en la clínica Dexeus, en Barcelona. Tenía 20 años y su terapeuta le recomendaba masturbarse pensando en mujeres. También le obligaba a ponerse una goma en la muñeca y tirar de ella cada vez que pensara en un hombre para así relacionar la figura masculina con el dolor. Esto se conoce como terapia aversiva conductual. “Tenía que castigarme o premiarme”, recuerda Marc, que recibió tratamiento durante un año a finales de los noventa y afirma que a raíz de él tuvo efectos secundarios como obsesiones, inseguridades y conflictos para relacionarse.

En España no hay grupos de ex gays establecidos oficialmente. En EE UU existe Exodus International, basado en la religión y la abstinencia para “disminuir las tentaciones homosexuales, corrigiendo estilos distorsionados de relacionarse con el sexo opuesto”, según su web. La organización defiende que “la reorientación de la atracción del mismo sexo no es necesaria, pero es posible”.

Hay centros similares en muchos países. Malena Mattos se acogió al programa, dejó de ser lesbiana y ahora imparte “terapias reparativas” en Perú. Define su trabajo como “teoterapias”, basadas en la Biblia. “La homosexualidad no es mala. Hay gente que vive bien aunque siempre tendrá un problema. Existe una alternativa para quien no es feliz así. La homosexualidad no es una opción de acuerdo con las Escrituras. Dios ha hecho hombres y mujeres, no ha hecho un tercer sexo”.

José L. se sometió hace tres años un tratamiento laico en una clínica de Madrid. Acudía a terapia una vez por semana e iba a retiros con otros ex gays. “Fue terrible. Me lavaron el cerebro. Yo creía que estaba enfermo y sentía culpa”, cuenta José, que pide mantener el anonimato. Este abogado de 35 años siguió las teorías de Aquilino Polaino, el experto de la Universidad Complutense que en 2005 fue invitado por el PP al Senado para explicar los daños que pueden causar a los hijos las parejas gays. Polaino, a quien este periódico intentó contactar pero se encuentra de viaje por México, defiende las “terapias reparativas” y considera que la homosexualidad surge entre hijos de familias disfuncionales. La psicóloga Patricia M. Peroni, que no accedió a una entrevista, y Jokin De Irala, de la Universidad de Navarra, han escrito libros y ofrecen conferencias en las que afirman que la homosexualidad puede revertirse.

Las tres personas citadas que estuvieron en terapia tardaron años en ver que no podían dejar de ser gays. Àngel Llorent concluye: “Con el tiempo todo se iba agravando. Mucha gente termina suicidándose. Me decían que estaba enfermo y que era una disfunción psicológica que se podía arreglar. Ahora veo que no es cierto y que no hago nada malo”.

“No es necesario ser homosexual”

En 1930, la cura a la homosexualidad venía con pequeñas dosis de electrochoques. Ochenta años después, el doctor Joseph Nicolosi, fundador de la Asociación Nacional de Investigación y Tratamiento de la Homosexualidad y de la clínica Santo Tomás de Aquino, en Los Ángeles, sostiene que el camino a la heterosexualidad se encuentra en la motivación y en una serie de terapias de reorientación sexual. Según él, las posibilidades de éxito son dos de cada tres.

Hace 25 años, este psicólogo se interesó en la investigación de la homosexualidad debido a que un familiar suyo “sufría mucho” siendo gay. “Estaba interesado en hombres y mujeres que fueran infelices como homosexuales. En mi formación nunca nos enseñaron las causas de la homosexualidad porque no era políticamente correcto. Entonces empecé a investigar”, explica a este diario.

Nicolosi, que ha tratado a un millar de pacientes, sostiene que es imposible que una persona sea gay si tiene una familia funcional.

La política de su asociación contraviene la de la Asociación Americana de Psiquiatría. Sin embargo, Nicolosi insiste en que hay pacientes que quieren “ser heterosexuales, que les atraigan las mujeres, estar casados y tener familia”.

“No es necesario ser homosexual. Nosotros ayudamos al cliente a entender que la atracción sexual es una emoción que necesita llenar, que está buscando cariño y aprobación, que es lo que cualquier niño quiere de su padre”, dice el médico, que, en contra del criterio científico, llega a recetar antidepresivos y ansiolíticos como parte del tratamiento.

Aun así, el fundador del movimiento asegura que la homosexualidad no es una enfermedad, sino una adaptación a un ambiente familiar en el que no se reafirma la masculinidad del chico.

Alejandra S. Insunza – Madrid

Tomado de: http://www.elpais.com/

Mario Vargas Llosa e intelectuales respaldan a la PUCP en litigio con la Iglesia Católica

El laureado escritor y personalidades de más de 190 instituciones de 32 países se solidarizaron con la Universidad Católica ante la sentencia del TC a favor del Arzobispado de Lima. 

A través de un pronunciamiento, el escritor Mario Vargas Llosa e intelectuales como Ricardo Blume, fundador del Teatro de la PUCP; Carlos Bustamante, investigador del Instituto Howar Hughes; y Alain Touraine, premio Príncipe de Asturias 2010, respaldaron a las autoridades de la Universidad Católica a raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional a favor del Arzobispado de Lima.

En la resolución del TC se le da la razón a la institución católica al rescatar la voluntad expresada por José de la Riva Agüero en su testamento de 1938, donde estipula que los bienes legados a la Universidad Católica se administrarán perpetuamente por una junta que integrarán el rector de dicha casa de estudios y el designado por el arzobispo de Lima.

Por esta razón, más de 300 intelectuales de 190 instituciones de 32 países expresaron su preocupación, ya que los miembros del arzobispado son “personas cuyas nociones de libertad académica difieren profundamente de los valores pluralistas y democráticos de dicha universidad”.

Tomado de: http://elcomercio.pe/

Sin diagnóstico

Durante la primera semana de junio, en Barcelona se llevó a cabo el Primer Congreso Internacional de Identidad de Género y DD.HH. Uno de los organizadores locales, el activista trans Miguel Misse hizo un balance crítico para Soy. Misse es sociólogo y uno de los portavoces de la campaña Stop Trans Pathologization de la Red Internacional por la Despatologización Trans. Por Diana Sacayán
desde Barcelona

Estamos en Barcelona participando de un Congreso Internacional de Personas Trans, hay unxs 200 activistas del mundo, está cubierto por los medios. ¿Cuál es tu percepción de todo esto?

—Que en tanto que es internacional es un acto histórico en la trayectoria del movimiento trans. Que se produzca en la ciudad donde milito es importante, nos han contactado las autoridades, varios funcionarios de gobierno, para que estemos en este proceso de alguna manera; pues bueno, hemos estado en la organización local, pero las decisiones estrictamente políticas no las tomamos nosotrxs, ni en general son tomadas por activistas trans. En tanto sea un congreso institucionalizado, no es un congreso muy crítico con la problemática actual del colectivo trans. Aquí hay trans de derecha, trans de izquierda, y todo esto ha surgido aquí, en la realización de este proceso.

Te noto un tanto a la defensiva. Y eso que estás hablando desde un país que últimamente ha estado siendo pionero en el reconocimiento de derechos.

—Es que Europa en este momento trata de vender al exterior que son pioneros en políticas sociales. Y yo les diría a los europeos que echen un vistazo a otras culturas, que echen un vistazo a Asia, lo que está pasando con la cultura trans latinoamericana indígena, es decir, que dejen de pensar que nuestra cultura de género es la pionera porque no lo es, nuestra cultura es la patologizante y la que exportamos y con la que colonizamos. Es un discurso biologicista, médico, que atenta contra la identidad de género y que no necesariamente está vinculada con los derechos humanos. Entonces venderle al exterior, venderle al sur que somos expertos en derechos humanos, me parece una vergüenza, porque aquí también nos matan, aquí también nos violan.

¿Cuál es el trabajo que está llevando a cabo tu grupo en este momento?

—A nivel local, reivindicar la identidad trans desde un marco no patológico, es decir, no desde una perspectiva del sufrimiento, de la enfermedad, de la victimización, sino desde la del empoderamiento. Hay otras maneras de entender la identidad trans que no son exclusivamente las de estar en los márgenes. Que la transexualidad quirúrgica no es el único recorrido posible. Intentar otras formas de hacer visibles a los chicos, las chicas y a las personas que no se sienten chicos ni chicas, visibilizar los modelos corporales. A nivel gobierno de Cataluña, intervenir en un proceso de políticas públicas. No es menor ni poco complicado, ya que el movimiento trans es una cultura de la que se ha hablado mucho, hay mucha violencia internalizada, es muy difícil ponerse de acuerdo y siempre hay cosas que no se pueden negociar desde el activismo.

¿Y a nivel internacional?

—Estamos trabajando para que la asociación norteamericana en psiquiatría desclasifique la transexualidad como una enfermedad mental y, después de muchos años de trabajo, notamos que recibimos la escucha de organismos internacionales. La campaña tiene alcance mundial.

¿Qué efectos tuvo la ley de identidad de género en España y cuál fue tu participación desde el activismo?

—Cuando salió la ley yo tenía 18 años, fue en 2007, y justo en ese momento estaba en un colectivo trans muy asistencialista. No tenía una idea muy política de la cuestión trans, que a su vez no estaba politizada y no tenía demandas muy elaboradas. Cuando sale la ley de identidad de género algunas personas deciden participar del proceso de construcción de la ley y otrxs decidimos fundar otro colectivo, que se llamaba la Guerrilla Travolaka.

¿Tuviste una actitud crítica frente a una ley tan progresista?

—Fue una crítica radical a una ley que ha sido, puertas para afuera, una de las leyes más avanzadas del mundo. Pero puertas adentro hay que poner sobre la mesa que no está bien que en nombre de tal avance se siga obligando a tener el certificado psiquiátrico y a la modificación corporal. La ley de identidad de género mejora algo, pero yo creo que es una mejora de mínima, esta ley nos obliga a pasar por el quirófano, y creo que el Estado no me puede obligar a modificar mi cuerpo para reconocer mi identidad. Actualmente la reconoce después de una terapia psiquiátrica y después de un tratamiento hormonal, cosa que es inaceptable, porque el Estado no tiene nada que ver sobre mi cuerpo, ni sobre mi nombre.

Respecto de esta campaña por la “despatologización”, muchxs activistas señalan que puede convertirse en un impedimento para aquellas personas que no tienen recursos económicos como para acceder a una cirugía.

—Yo creo que ahí se plantea un debate que no es real. Hay quienes dicen que con la despatologización podemos quedarnos sin derechos sanitarios. Yo les contestaría: vivo en un país donde la patologización está a la orden del día y eso no me ha garantizado derechos sanitarios. Si antes, cuando te querías operar, tenías que ir a una clínica privada, aquí lo mismo, pero antes de mandarte a una clínica privada te hacen pasar por una terapia psiquiátrica. Cuando llegas a la clínica, te piden un certificado psiquiátrico, o sea la patologización no implica garantizar derechos sanitarios, esto por un lado. Además no podemos hacer depender nuestros derechos fundamentales de modificación corporal, estando siempre en diálogo con un lenguaje psiquiátrico.

Siempre está el fantasma de que hay una enfermedad.

—Es que si tengo derecho a lo que tengo derecho, no entiendo la entrada del lenguaje psiquiátrico y el diagnóstico que nos obliga a someternos a esos procesos. Yo creo que es una trampa, es un chantaje, es decir, tengo derecho a decir quién soy y a esculpir mi cuerpo como quiera sin pasar por el filtro de la patologización.

¿Cuál es la relación entre no estar enfermxs y exigir derechos sanitarios?

—Es que decir que necesitamos modificar nuestros cuerpos no dice que seamos enfermxs, dice que queremos ser usuarios de los derechos sanitarios; y que la única manera de atendernos sea con la etiqueta de enfermedad, creo que debe ser contestado. Creo que tengo derecho a una mastectomía y eso no me convierte en un enfermo.

¿Cómo se llega a concientizar sobre esto dentro de la misma comunidad?

—Tenemos que inventar los mecanismos de información de comunicación comunitarias para que las personas trans no pasen por la medicina, y que la primera información que tengan no sea la que dice que te tenés que operar. Que haya personas, una especie de red de iguales que con asesoramiento de trabajo social puedan formar personas trans para que brinden información a sus pares. Para que tengan información de primera mano, esa que todxs necesitamos en un primer momento cuando no sabemos lo que nos está pasando y decidimos este recorrido vital. Puedes operarte si quieres, pero también puedes no querer hacerlo. El quirófano es una alternativa que a muchas personas les sirve y es legítima, pero a otrxs no. Yo no quiero un mundo en donde la técnica quirúrgica es perfecta, pero la gente se sigue obviando, ojalá nadie tenga que llegar al quirófano porque no se obvian y éste es un trabajo que les corresponde a las comunidades trans.

¿Cuál es el click que debería hacer el sistema sanitario?

—Comprender a la transexualidad como un fenómeno que no es una patología, es decir, es una decisión que las personas toman sobre sus propios cuerpos porque prefieren vivir en otro género y ya está. Asumámoslo así, sin entrar al debate de las causas, al igual que el aborto y embarazo, como muchas cirugías estéticas que se producen desde el sistema sanitario público. Por ejemplo, cuando hay que extirpar un pecho a causa de un cáncer de mama y poner o reconstruir con un implante se considera una cirugía orgánica. No es que la persona esté enferma si le falta ese pecho, es que los médicos saben que si sale con un solo pecho a la calle la van a estigmatizar. Entonces se preocupan de ponerle un nuevo pecho y no la consideran una enferma mental. Esto es, el sistema sanitario público ya ha reconocido que hay una presión brutal con el cuerpo. Habría que introducir una categoría desde donde abordar la categoría transexualidad que no implique diagnóstico. Es complicado, pero éste es nuestro reto; yo creo que no tenemos que quedarnos con la salida más fácil que es “ah bueno, estamos enfermos, tenemos que ir al psiquiatra”, contestamos y nos vamos. Esto ya lo hemos hecho mucho y yo no lo quiero para los que vengan atrás.

¿Te parece que la despatologización es una prioridad hoy para nuestra comunidad?

—Es complicado decir que sí. La comunidad trans vive con una agenda de urgencia muy diferente en cada contexto. Cuando hablo con las compañeras trans asiáticas, la despatologización no tiene ningún sentido, se solidarizan, pero no se movilizan, porque las necesidades son otras.

Al principio de la charla te noté un poco descreído de estos eventos internacionales. ¿Podrías decirme qué es lo que te provoca esta tensión?

—Este Congreso se celebra enfrente de la zona de prostitución trans de Barcelona. ¿Las has visto aquí en el Congreso? Ninguna vino. Vas a ver que tampoco hay tantxs activistas europexs. Porque los gobiernos locales no quieren que se los critique. Entonces ahora vienen a hablar con activistas del mundo, pero a nosotros no nos reciben en sus despachos. Entonces ésa es la tensión.

Tomado de: http://www.pagina12.com.ar

Resultado de la investigación sobre las consecuencias emocionales y psicológicas del aborto inducido

A pesar de numerosos estudios e investigaciones no se logra contestar la pregunta ¿Cómo afecta el aborto provocado a la salud mental de la mujer? Algunas razones se exponen en este informe: por un lado los problemas del planteamiento de la hipótesis que se derivan de una visión culpabilizante de la sexualidad femenina y la falta de información acerca de la resiliencia y capacidad de adaptación de las mujeres a diversos estresores  y por otro, diversas fallas metodológicas en la selección de las muestras y el tipo de instrumentos psicométricos. En suma, la evidencia existente parece señalar que el aborto no deja secuelas desfavorables en la vida afectiva de la mujer y que le puede ayudar a resolver la angustia del embarazo no deseado; pero nos falta aun investigar mas rigurosamente su impacto sobre diversos grupos de mujeres.