Plena igualdad de todos y todas

Me entero de una noticia indignante mientras escribo estas líneas. Se trata de la absurda negativa del gobierno peruano a suscribir la Declaración Conjunta para Poner Alto a los Actos de Violencia y a las Violaciones de Derechos Humanos contra las Personas por su Orientación Sexual e Identidad de Género, que presentarán diversos Estados el próximo 21 de marzo ante el Consejo de Derechos Humanos, órgano del sistema de las Naciones Unidas (ONU).

Es una decisión injusta y retrógrada, timorata y escandalosa, que el gobierno toma cediendo a la presión de sectores oscurantistas. Dicen que no suscriben la declaración por no comprometerse con posibles reformas futuras sobre el matrimonio y la adopción, que podrían obligar a extender estos derechos a la población homosexual. Es un pretexto reaccionario, pero en principio es un argumento falaz, pues se trata de una declaración, no de una norma como podrían ser una convención o un tratado. Apenas una declaración, sencilla pero imprescindible, que se limita a exhortar a todos los Estados a tomar medidas contra la violencia y la discriminación contra las personas por su orientación sexual en todo el mundo. ¿Es que ya ni siquiera el gobierno puede suscribir una declaración, es decir, una sencilla expresión de principios, contra la violencia homofóbica? ¿A tanto llega el temor a abrir la puerta a la plena igualdad de derechos de la comunidad homosexual?

Algo similar sucede con los derechos de la mujer, frenados y mediatizados por el sometimiento servil del gobierno aprista a la presión reaccionaria de aquellos mismos sectores oscurantistas, que han logrado impedir que se apruebe, por ejemplo, el protocolo reglamentario para la práctica médica del aborto terapéutico, a pesar de la buena voluntad del ministro de Salud y a pesar, sobre todo, de que la figura del aborto terapéutico, cuando está en peligro la vida o la integridad de la mujer gestante, está permitida por la ley. Con lo cual se tiene un derecho de la mujer para un caso doloroso y extremo, sin la posibilidad de hacer uso de él.

Felizmente le quedan pocos meses a este gobierno. Abriguemos la esperanza de que un nuevo gobierno corregirá tonterías gazmoñas como éstas, propias del oscurantismo medieval, y abrirá el camino a la plena igualdad y libertad de todos y todas.

(*) Candidato al Congreso por Perú Posible.

Fuente: http://www.larepublica.pe/

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