Acoso sexual en la campaña electoral

El toqueteo de las partes íntimas a un candidato presidencial ha merecido los titulares de la gran mayoría de medios de comunicación, y hoy se habla incluso de “la estrategia de las boloñas” para dar cuenta de su repunte en las preferencias electorales.

Sobrepasar el límite de respeto hacia el cuerpo de las personas y en especial a partes del cuerpo asociadas a la sexualidad, resulta jocoso para muchos y se asocia incluso hoy con una estrategia de publicidad exitosa.

Puede estar claro que, para este candidato, no sea una “buena estrategia” pelearse con sus electores y que resulte más conveniente llevar incidentes como estos –que además han llegado a ser reiterativos– a la categoría de broma de mal gusto, incluso como la mejor forma de sublimar su efecto para el propio candidato,  pero  ¿cuál es el mensaje para las miles de mujeres y niñas que tienen que soportar estos toqueteos en las calles y en los servicios públicos de transporte como forma de violencia cotidiana? ¿Sonreír? Estimada y estimado lector,  en estos meses que vengo compartiendo diferentes temas de sexualidad, he tratado de apaciguar temores, de complementar vacíos de información y hasta procesar frustraciones que tienen muchas personas en nuestro país  en el campo de la sexualidad y reproducción, y nada más alejado del bienestar sexual que la violencia en cualquiera de sus formas y en un contexto como el electoral merece por lo menos una pequeña reflexión.

Tocar a una persona sin su autorización es una forma de violencia y tocar sus partes íntimas sin esa autorización es violencia sexual, venga de quien venga. En esta campaña, sus participantes, incluyendo el afectado, perdieron una gran oportunidad para transmitir un mensaje sensato a la población y  mostrar que sucesos como estos no pueden tolerarse.

Lo sucedido no es extraño para miles de mujeres ciudadanas de este país que se enfrentan día a día a palabras ofensivas de contenido sexual, a rozamientos y tocamientos sexuales indebidos en los espacios públicos, y cuando ello sucede de manera televisada y merece una gran cobertura mediática, la chacota le gana al mensaje y al real rechazo de este tipo de actos.

Son éstas las formas en que de manera cotidiana se tolera aun la violencia, y desde el otro lado de la acera seguiremos esperando que nuestra ciudad y país se conviertan en espacios más seguros y donde las personas no se sientan sexualmente amenazadas. Todo indica que gozar sin discriminación de una sexualidad y reproducción placentera y libre de todo tipo de violencia es un derecho aún por conquistar.

*Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos
rossina@promdsr.org

Fuente: http://www.larepublica.pe/

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