Argentina: ‘Debe haber un proyecto de secularización de la sociedad’

La búsqueda de una coherencia laica es, para la periodista feminista Marta Vasallo –especializada en conservadurismos religiosos-, la estrategia de fondo que debería desplegarse frente a los sectores conservadores.

En un año estratégico por el posible debate de la legalización del aborto, Vasallo analiza las premisas ideológicas de estos sectores –centradas en una moral sexual-, cómo se organizan, y qué puede hacer una sociedad civil comprometida con los derechos humanos para ampliar la agenda.

En los últimos años, los sectores religiosos conservadores generaron nuevas estrategias frente al avance de la agenda de derechos humanos en los parlamentos de América Latina. Grupos minoritarios pero estratégicos en la sociedad civil, acciones judiciales e intento de permear las instituciones de justicia y salud son algunos de los recursos con los que pretenden frenar la instalación de políticas públicas acordes a estados laicos en el continente. Después de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario en el 2010, y en un año de posible debate legislativo sobre el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, Marta Vasallo –periodista feminista especializada en conservadurismos religiosos y redactora de Le Monde Diplomatique- analiza cómo estos sectores se concentran en una moral sexual que deja de lado valores centrales al cristianismo como la justicia, la solidaridad, la compasión, y la libertad de conciencia, entre otros; qué estrategias están desplegando para frenar la ampliación de la agenda de derechos humanos; y qué se puede hacer desde una sociedad civil comprometida con estos derechos para avanzar.

-¿Qué estrategias están desarrollando los sectores conservadores después de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario y de cara a un año de debate por la legalización del aborto?

– Son sectores que se caracterizan por una innovación en las estrategias, que fundamentalmente consisten en utilizar muy bien los recursos de una sociedad plural, democrática: se convierten en un grupo de presión de base. No dan por sentado que la autoridad eclesiástica basta para presionar a los gobiernos. Y no porque no sean apoyados por esta jerarquía, lo son. Pero quieren cambiar el enfoque desde el que tradicionalmente se mira la actuación religiosa en una sociedad.

– ¿Cómo sería esto?

– En una sociedad moderna se presume que el laicismo lleva a la religión al ámbito privado y la disocia de la política. Desde el pontificado de Juan Pablo II, la Iglesia Católica ha hecho una reversión deliberada de lo que significó el Concilio Vaticano II que significó -entre muchas otras cosas-, una aceptación de la modernidad por parte de la iglesia, que no la veía como un mal sino como la prolongación natural de la civilización cristiana. En cambio, desde Juan Pablo II, y acentuado con Benedicto XVI, la iglesia lanza una ofensiva mundial de recatolización del mundo que vuelve a considerar a la modernidad, y por tanto al laicismo, como enemigos del cristianismo. No se trataría de una mera vuelta atrás, sino de un reposicionamiento en la actualidad. Y la cruzada de Juan Pablo II atacó en América Latina a fondo la Teología de la Liberación, prácticamente no dejó en manos de personas vinculadas a este grupo ningún puesto político de relevancia. Y además suplantó el asesoramiento jesuítico –los jesuitas eran los principales asesores del Vaticano- por el Opus Dei, que tiene una visión sumamente conservadora. Hoy resulta difícil hacer una distinción entre el Vaticano y estos grupos conservadores, como el Opus Dei, Legionarios de Cristo, o los que acá se llaman FASTA -Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino-, que son muy cerrados, de identidad muy fuerte.

– Además de oponerse al matrimonio igualitario  y al derecho a la interrupción del embarazo, ¿cuáles son los postulados de estos grupos?

– Lo que tienen en común, con el Vaticano también, es centrarse en la moral sexual. Benedicto XVI habla de relativismo moral, refiriéndose a cualquier cosa que transgreda la defensa de la familia tradicional: un jefe varón, la mayor cantidad de hijos posible, método natural de anticoncepción, y la educación en la abstinencia –que es lo que pregonaba George W. Bush-. La idea es que la sexualidad no debe tener un fin fuera de la procreación y en eso consistiría la moral, en una forma de la sexualidad, por encima de otras formas de la moral que fueron centrales al cristianismo como la justicia, la misericordia, el amor al prójimo, la sinceridad, o la libertad de conciencia. Y además, resulta muy favorable a la cruzada de Juan Pablo II y Benedicto XVI la crisis de la modernidad, porque en un mundo muy incierto, de mucha fragmentación, hay un atractivo por una pertenencia fuerte, dada por el seguimiento de normas muy estrictas, y que eclipsa la vacilación.

– ¿Qué aceptación tiene en la feligresía esta posición de la iglesia?

– Lo que registran los estudios es que hay una tendencia de la gente a vivir la religión cada cual a su manera. Pero una característica del Vaticano es que parece no importarle ganar gente sino presentar una identidad fuerte, sin concesiones. Le interesan los grupos muy convencidos, aunque sean minoritarios.

– ¿Dónde busca hoy apoyo la iglesia católica para mantener el estatus quo? Hace unos años, por ejemplo, debutaron en la vía judicial para cuestionar tanto los abortos no punibles como los matrimonios entre personas del mismo sexo.

– Hacen lobbys muy fuertes en el Parlamento. La senadora Liliana Negre de Alonso, por ejemplo,  es integrante del Opus Dei.

– ¿Y la diputada Cynthia Hotton?

– Ella es evangélica, pero una estrategia importante de la iglesia católica es la alianza con sectores conservadores de otras iglesias, como el evangelismo, el Islam y el judaísmo, que es lo que sucedió durante la Conferencia de El Cairo de 1994. Otra estrategia de los últimos años fue entrar en las instituciones de salud y en el Poder Judicial. Muchos de los jueces que rechazan las denuncias de abuso sexual que presentan las madres contra los padres abusadores, pertenecen a sectores conservadores de la iglesia. Protegen a los abusadores poniendo como argumento la importancia de la unidad familiar, y promueven la reconciliación de los chicos abusados con el padre diciendo que siempre es mejor tener padre que no tenerlo, no importa quién sea.

– ¿Cómo ves el panorama parlamentario para el 2011, con la posibilidad de que sean tratados dos proyectos de legalización del aborto?

– Mi experiencia dentro de la Campaña por el Derecho al Aborto es que hay una diferencia muy grande de cinco años a estar parte cuando se habla con las y los legisladores, hay mucha más apertura y aceptación hacia este tipo de derechos. Después, es cierto que el juego político en el Parlamento barre con las convicciones individuales. Pero hay una aceptación muy clara de la legalización del aborto en determinadas circunstancias, lo mismo que el compromiso con la anticoncepción y la educación sexual, y esto es un avance importante. Ahora, el derecho de la mujer a interrumpir el embarazo es bastante más difícil, porque también es más difícil la aceptación en el resto de la sociedad. Y es curioso, porque las mismas personas que te dicen que el aborto debe ser ilegal, son quienes te dicen que una mujer no tiene que ir presa por esta razón. Es una opinión muy maleable si se la pudiera trabajar.

– ¿Qué estrategias podrían implementarse desde la sociedad civil para seguir avanzando con la agenda de derechos?

– Yo creo que hay que hacer un trabajo muy intenso en las bases. Primero, de aclaración de qué es lo que está en discusión y de convicción básica en núcleos de gente, en ámbitos educativos, en la corporación médica. En Uruguay, por ejemplo, la situación en relación al aborto es completamente diferente a la de acá -aunque el ex presidente Vázquez haya vetado la cláusula que legalizaba el aborto-, porque la corporación médica apoya el aborto medicamentoso como estrategia para salvar vidas de mujeres. Es una argumentación muy parecida a la que tenía Ginés González García, que decía ‘Yo soy ministro de Salud y tengo que salvarle la vida a la gente’. Pero acá los médicos no lo apoyaron. Otra estrategia es la defensa del laicismo, buscar una coherencia laica en la sociedad. La clase dirigente de pronto tiene encontronazos con la iglesia por razones puntuales, pero no hay un proyecto de secularización definitiva de la sociedad.

– Hay grupos virtuales que promueven la quita de la Constitución Nacional del artículo 2 , pero es cierto que esto no tiene amplia acogida social.

– Ese artículo de la Constitución hace que se deriven hacia las instituciones religiosas  muchos recursos del Estado y que les da a los integrantes de la iglesia rango de funcionarios estatales. El hecho de eliminar la vicaría castrense fue un paso adelante, pero son medidas sueltas. No deberíamos tener provincias en las que la educación religiosa sea parte de la escuela pública como Salta, y recientemente se sancionó en Córdoba una ley en la misma línea que fue muy cuestionada por muchos sectores de la población, pero que salió. Habría que promover en la mentalidad general la idea de que la religión no puede determinar las leyes de un país. Y además dejar claro que la iglesia católica actual responde a una tradición que no es la totalidad del catolicismo y del cristianismo, que abarcan otro tipo de éticas y consideraciones sociales. Tenés todas la propuestas de la Teología de la Liberación, y lo que ahora es la opción por los pobres, que hablan de otro cristianismo. La fe religiosa no es incompatible con la comprensión de las situaciones ajenas y con la aceptación de que una misma situación puede tener diferentes soluciones. Que el aborto es un homicidio es una afirmación muy reciente, hecha en la modernidad contra el avance del secularismo, no está escrita en el Nuevo Testamento ni en ninguna parte. Y tiene que ver con el control de la sexualidad, que es una pieza muy importante del control de la población en general.

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Publicado por ALC Noticias

Fuente: http://alcnoticias.net/

La igualdad en el ejercicio periodístico

¿Las mujeres que trabajan en medios de comunicación del Perú tienen hoy las mismas oportunidades que los varones o siguen jugando en equipos diferentes?

Me aboqué a investigar y ahondar en el tema a propósito de una invitación de la Fundación Internacional de Mujeres en Medios de Comunicación (IWMF, por sus siglas en inglés) para asistir a la Conferencia Internacional de Mujeres Líderes en Medios, en la que se analizará la valoración de puestos, la igualdad de retribución para hombres y mujeres en el negocio de las noticias y la creación de un plan para el futuro.

Como parte de la investigación, pregunté a varias colegas si en algún momento se habían sentido discriminadas en el ejercicio de la profesión. Las respuestas me llevaron a otras interrogantes. Por ejemplo, por qué hay menos mujeres que hombres en el periodismo de investigación o como corresponsales nacionales en los diarios. Por razones de espacio, pondré la lupa en dos casos que me parecieron especialmente aleccionadores. Una periodista me comentó su experiencia como corresponsal en el Cusco, donde estuvo destacada cerca de dos años: “Ser mujer, ser joven, no ser lugareña y tener cierto poder resultaba para mí un coctel explosivo que debía controlar entre mis manos. Además de la labor periodística, tenía que estar atenta a los códigos: era básico evitar una indicación impersonal o seca a un taxista si se trataba de llegar rápido al lugar de la noticia. Había que mirarlo, hacer una inflexión vocal para ponerle un poco de dulzura a la orden, y, sobre todo, darle confianza con una frase como: ‘Yo sé que usted puede llegar, señor. Usted conoce, pues’”.

A otra colega le pregunté a qué atribuía el que hubiera pocas mujeres periodistas en las unidades de investigación de los diarios peruanos (aunque ahora el número se ha incrementado), a diferencia de periódicos de otros países como Costa Rica (“La Nación”) y Colombia (“El Tiempo”), cuyas áreas de esta especialidad son dirigidas por mujeres.

Ella citó dos razones: el prejuicio de los jefes y la errada creencia de que para cultivar fuentes es necesario tomar licor con el informante, llevar al policía o al fiscal a cargo del caso que se investiga a una cantina o a un local de vedettes. “Ese es el tipo de consejos que recibía de los colegas cuando me inicié como periodista de investigación. Obviamente, yo creo en el periodismo de investigación serio y profesional, basado en cultivar fuentes a través de la confianza, la honestidad y la seriedad, así como la reputación del periodista y el medio para el que trabaja”, me comentó.

Según estos testimonios, además de estudios realizados por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización Internacional del Trabajo, los factores culturales, los prejuicios, la idiosincrasia machista, el statu quo o una mezcla de todos estos aspectos se confabulan contra la igualdad salarial en el ejercicio periodístico y limitan el acceso de las mujeres a algunas coberturas noticiosas y a determinadas posiciones en los medios de comunicación.

Todo ello hace más evidente la necesidad de trabajar en el país una estrategia para conseguir la igualdad de oportunidades, sin distinción de sexo.

Fuente: http://elcomercio.pe/

¿Cómo trabajar una unidad didáctica no sexista?

Este material práctico para el profesorado, que pone en sus manos la Campaña, está concebido como una herramienta que, sin limitar la creatividad e imaginación, puede contribuir a motivar el interés por tratar temas relacionados con el sexismo en la educación y la discriminación entre los géneros de manera grupal, en el salón de clases o fuera de él.

En las actividades que conforman la Unidad se promueve la participación de todo el alumnado, se propicia que ellos/as mismos/as vayan construyendo y dotando de sentido los conocimientos que allí van adquiriendo. A partir de su propia experiencia y conocimientos, se pretende que reflexionen sobre ellos y estén en condiciones de propiciar cambios en su propio entorno. En tal sentido, proponemos una metodología participativa e interactiva que promueva la construcción de saberes basados en las prácticas y experiencias vividas. Para el logro de los objetivos propuestos el profesorado deberá ser un ente dinamizador, provocador, promoviendo y fomentando la interacción del grupo e incentivando la participación de todos/as  en igualdad de condiciones.

Los contenidos de esta Unidad, están basados en la necesidad de asegurar la incorporación de la perspectiva de género en la práctica docente, como forma de contribuir a erradicar, de manera temprana, el sexismo y la desigualdad. Además de la Unidad Didáctica con sus objetivos y actividades hemos añadido una pequeña  guía para el profesorado, que contiene un pequeño glosario de términos y sugerencias para el desarrollo de las actividades.

Esta Unidad Didáctica no es un producto original, sino que se basa en varias otras propuestas pedagógicas escritas por educadoras feministas de varias partes del Mundo: A ellas nuestro reconocimiento. Esta Unidad también forma parte del CUADERNO DE UNIDADES DIDACTICAS PARA LA IGUALDAD, producido por el proyecto Promoción de la Equidad de Género en la Educación Básica, del Departamento de Género y Desarrollo del Ministerio de Educación de la República Dominicana.

» Descargar Archivo Adjunto: Cómo trabajar una unidad didáctica no sexista

Fuente: http://educacion-nosexista.org/

¿Cómo trabajar una unidad didáctica no sexista?

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El júbilo de participar

Cada día las mujeres avanzan en su compromiso por la comunidad. La incursión en política es necesaria para resolver sus problemas

Las siete mujeres que enrollan y desenrollan la banderola verde y amarilla, con letras blancas y negras, son fieles devotas de la participación ciudadana. Ellas integran un conglomerado, cuyo número aún no se conoce, pero se sabe que crece cada día.

“Las mujeres en la actualidad tienen una participación activa en la vigilancia ciudadana, en los proyectos participativos, en los planes de igualdad de oportunidades locales y regionales; están siempre atentas a presentar propuestas y a protestar cuando se atenta contra los derechos ganados a lo largo de todos estos años”, dice Gaby Cevasco, directora ejecutiva del Centro de la Mujer Flora Tristán.

Carmen Cuadros, Leonor Balcázar, Lucelina Villalobos, Margarita de Angulo, Marita de la Puente y Haydeé Arcos se han reunido alrededor de las 3 de la tarde en el cruce de los jirones Contumazá y Lino Cornejo, en pleno Centro Histórico. El sol cae, medio furioso a pesar de la hora, sobre los portentosos aunque descuidados edificios y sobre todo aquel que transita ese entrañable barrio, hoy venido a menos debido a la pobreza de sus habitantes y de la inseguridad que los rodea.

Ellas integran la entusiasta Junta Vecinal de Seguridad y Participación Ciudadana Contumazá, Lino Cornejo y Aledaños, que no se pierde ninguna actividad en beneficio de su comunidad, que no siempre logra sacudirse de la indiferencia.

SE IMPONEN
Mientras ellas debaten sobre la mejor manera de colocar la banderola que invita a participar en la Audiencia Vecinal del Cercado de Lima, que realizará El Comercio el viernes 18, todavía son muchos los vecinos que permanecen indiferentes, pero eso a ellas en lugar de hacerles mella, las reta.

Leonor Balcázar dice que ellas participan activamente en su comunidad porque aman el orden y la paz; y estos no llegan solos. Acompañan el progreso, por el cual trabajan sin descanso, organizando a las madres de familia a través del Vaso de Leche; y beneficiando a los niños con campañas de salud, educación y recreación, entre otras. Para ello, no dudan en aliarse con entidades públicas y privadas.

Yvonne Quezada Lizarzaburu es una dirigente destacada de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza de la zona A de Lurín. Hoy está abocada al trabajo con la municipalidad distrital y Tarea para mejorar la educación de su comunidad.

“Trabajo hace 13 años por mi comunidad. A veces creo que hago magia para cumplir con mis tareas en el hogar, para luego poder dedicarme a la tarea de dirigente”.

En un debate sobre participación ciudadana, por las redes sociales, la médica guatemalteca, decía que la mujer se impone a los problemas debido a su fuerza y valentía.

Los estudiosos, como la politóloga Paula García Vílchez, coordinadora del programa Mujer y Ciudadanía del Jurado Nacional de Elecciones, saben que la forma más efectiva de que las mujeres solucionen sus problemas es involucrándose en política. Ese es el objetivo del citado programa, que en sus cuatro años de creado, ha capacitado a 20.245 mujeres de todas las regiones del país, con el fin de que conozcan y ejerzan plenamente sus derechos y las leyes que fomentan su participación ciudadana y política.

Mientras tanto, para darle poder a la mujer, se pregunta la politóloga portuguesa María Martins: “¿Quién es el hombre que está dispuesto a salir de un cargo para que entre una mujer?”.

LAS CIFRAS
741
Ciudadanas solicitaron inscribirse para postular en las elecciones generales.

655
De ellas lo hicieron para postular al Congreso.

75
Optaron por el Parlamento Andino.

11
Deseaban integrar las planchas presidenciales.

10’013.822
Ciudadanas sufragarán en las elecciones generales del 10 de abril próximo.

Fuente: http://elcomercio.pe/