Los anticonceptivos que usan los chilenos y su efectividad

Santiago.- Un estudio que dio a conocer Bayer sobre las tendencias, consumo y preferencias de las chilenas en relación a una vida más saludable y en armonía con el planeta, incluyó la preferencia de los chilenos en la elección de los anticonceptivos, con reveladores datos sobre estos gustos.

Saber cuáles son los mejores, cómo utilizarlos y cuál es su efectividad, es el objetivo de esta nota, que muestra además los métodos anticonceptivos que más usan los chilenos, y aquellos que más riesgo implican para las parejas que buscan controlar su natalidad.

A continuación la lista de los más usados, en orden de preferencia y la efectividad que estos tienen.
Anticonceptivos orales “la píldora”, 43%

Los anticonceptivos orales combinados modernos están hechos con dosis muy bajas de estrógeno y progestina sintéticas. Son muy eficaces para prevenir el embarazo si se toman sistemáticamente y de manera correcta (todos los días a la misma hora). Su uso no interfiere con la relación sexual. Los AOC son seguros para la mayoría de las mujeres; únicamente algunas afecciones cardiovasculares, enfermedades graves y crónicas, y el alto consumo de cigarrillos en mujeres mayores de 35 años descarta el uso de este método. Tasa de fallos: 0,1% al 8% durante el primer año de uso típico; tasa de fallos de 0,01% con un uso perfecto durante el primer año.

Dispositivo intrauterino, 18%

Los dispositivos intrauterinos (DIU) son dispositivos pequeños y flexibles hechos de metal y/o plástico que previenen el embarazo al insertarse en el útero a través de la vagina. Los DIU más ampliamente usados son los portadores de cobre. No afectan la lactancia, no interfieren en las relaciones sexuales ni tienen efectos hormonales secundarios; sólo algunas afecciones ginecológicas y obstétricas y ciertas infecciones impiden el uso de este método. Tasa de fallos de 0,4% a 2,5% en el caso de los DIU de cobre, y de 0,1% en el caso de los DIU liberadores de hormona (levonorgestrel) durante el primer año de uso típico.

Condones masculinos, 6% de uso

El condón masculino es una funda diseñada para ser colocada en el pene erecto del hombre, previniendo así el paso de esperma al tracto reproductivo femenino. La mayoría de los condones están hechos de látex delgado. Los condones vienen secos o lubricados con lubricantes a base de agua o espermicida. Es muy eficaz para la prevención del embarazo si es usado de manera correcta y sistemática en cada relación sexual (uso perfecto); no obstante, es menos eficaz si se usa de manera típica.

“Los preservativos si son usados correcta y persistentemente, la tasa de falla es de aproximadamente de un 2 ó 3% y usado como se usa habitualmente es de un 15%. Es muy típico que se le olvide o no lo utilice porque creía que ya no lo necesitaba, o porque utilizan mal”, explica el doctor Ernesto Pizarro, Ex Asesor de Anticoncepción de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tasa de fallos de 3% a 12% durante el primer año de uso típico; tasa de fallos de 3% durante el primer año de uso perfecto.

Inyección hormonal, 4% de uso

Los anticonceptivos inyectables contienen hormonas sintéticas, las cuales se administran por medio de una inyección intramuscular profunda. Son métodos seguros, efectivos y reversibles (IPPF, 1999).

Tasa de fallos de los inyectables sólo de Progestina: 0,1% a 0,6% durante el primer año de uso. Tasa de fallos de los inyectables combinados: 0,2% a 0,4% durante el primer año de uso

Anillo vaginal, 2% de uso

Implante hormonal, 1% de uso 

Los implantes anticonceptivos son cápsulas que contienen una hormona, que son insertadas bajo la piel de la mujer en la parte superior del brazo. Actualmente se están estudiando muchos otros sistemas de implantes. Los implantes son un método seguro y efectivo, además son reversibles y tienen una acción anticonceptiva a largo plazo.

Tasa de fallos de 0,1% a 1,0% en el caso de los implantes de cápsulas blandas durante el primer año de uso; tasa de fallos de 1,6% después de cinco años de uso.

Métodos naturales, temperatura basal, ritmo, 1% de uso

La planificación familiar natural (PFN), también llamada abstinencia periódica, requiere que la pareja practique la abstinencia durante el período fértil del ciclo menstrual de la mujer. Las parejas que normalmente usan la planificación familiar natural, pueden usar otra técnica o bien una combinación de éstas para identificar el comienzo y el final del período fértil de la mujer. La PFN puede ser muy eficaz si la pareja recibe información y consejería, y si está dispuesta a evitar las relaciones sexuales sin protección por una semana o más cada mes. Para otras mujeres, sin embargo, las tasas de fallos pueden ser bastante altas. Este método no tiene efectos secundarios. No existe ninguna afección médica que restrinja el uso de este método.

Tasa de fallos del 2% al 30% durante el primer año de uso; depende de la habilidad que tenga la mujer para identificar su período fértil en cada ciclo menstrual.

Coito interruptus

Según el estudio, un 0% de los encuestados declara utilizar este método, sin embargo, el doctor Ernesto Pizarro, Ex Asesor de Anticoncepción de la Organización Mundial de la Salud (OMS), asegura que en “los centros de adolescencia habitualmente ven mucho coito interruptus y la tasa de embarazo de coito interruptus es del 18 por ciento”.

El coito interrumpido (o coitus interruptus), implica que el hombre retire el pene de la vagina de su pareja justo antes de la eyaculación. Ha sido usado como anticonceptivo durante siglos y puede ser un método eficaz para prevenir el embarazo si la pareja desea y es capaz de practicarlo de manera correcta y sistemática cada vez que tengan relaciones sexuales – lo que se denomina, el uso perfecto. No hay afección médica que restrinja el uso del coito interrumpido. No afecta la lactancia, no tiene efectos secundarios hormonales, y puede ser usado junto con otros métodos anticonceptivos.

Fuente: http://www.terra.cl/

El aliado oscuro de Juan Pablo II

La beatificación de Wojtila.

Maciel, fundador de los Legionarios, ya era pederasta cuando el polaco llegó a papa – Ambos se apoyaron entre sí y compartieron una visión de la Iglesia.

“Y a usted, padre, ¿cuándo le vino la idea de crear la Legión?”, le preguntó Juan Pablo II a Marcial Maciel la primera vez que cenaron juntos en el comedor privado del Santo Padre. La respuesta de Maciel fue inmediata: “Santidad, a los 15 años ya tenía claro que quería crear una congregación de sacerdotes para instaurar el reino de Cristo en la sociedad”. El Papa reflexionó y continuó: “Pues sabe usted, padre Maciel, yo a los 15 años aún no había sido ordenado y no se me pasaba por la cabeza llegar a ser Papa”. Según un religioso que presenció la conversación, tras esa frase del Papa los dos rompieron a reír. El Papa siempre admiró a Maciel esa seguridad absoluta que tenía en su misión. Sabía que iba ser de una fidelidad absoluta.

Cuando Wojtyla accedió al papado en 1978, Maciel ya era pederasta. Ya había tenido relaciones con mujeres; ya sufría una adicción a los opiáceos y llevaba décadas de manejos económicos. Controlaba con mano férrea a sus chicos presos en su particular voto de silencio; era señor de mentes y haciendas en la Legión de Cristo. Pero todo su poder poco tenía que ver con lo que conseguiría de la mano del nuevo pontífice. En 1978, la Legión de Cristo era apenas una congregación profundamente conservadora creada por un ambicioso sacerdote mexicano, que aún no tenía aprobadas sus Constituciones, secretista, poderosa en México y con presencia entre las élites reaccionarias de España, Italia, Irlanda y EE UU. Con Juan Pablo II, Marcial Maciel conseguiría una influencia que nunca pudo imaginar.

Y más aún arrastrando su oscuro pasado del que nadie al parecer se percató. Maciel era un genio como recaudador, sus seminarios estaban llenos y presumía de no ir ni un paso atrás ni delante del Papa. Y, por si fuera poco, apoyaba económicamente a Solidaridad, el sindicato católico creado en Polonia en 1980 y dirigido por Lech Walesa que estaba minando los cimientos del régimen comunista de parte del nuevo Papa.

Durante el papado de Wojtyla, la Legión sería la congregación católica de mayor crecimiento. Cuando Wojtyla llegó al Vaticano, contaba con 100 sacerdotes. A su muerte tenía 800 y más de 2.000 seminaristas repartidos en 124 casas por todo el mundo. Universidades en México, Chile, Italia y España; facultades de Teología, Filosofía y Bioética. Más de 130.000 alumnos. Y 20.000 empleados en su grupo económico Integer. La cifra que más se ha repetido sobre el valor de los activos de la Legión en los últimos años es de 25.000 millones de euros.

Después de un Papa de dudas como Pablo VI, llegó en 1978 Karol Wojtyla, un Papa de certezas. Procedente de la siempre fiel Polonia. Como México. Un catolicismo de resistencia. Ese era el proyecto que ofrecía el nuevo Papa en un tiempo de incertidumbres. Para su batalla, necesitaba un ejército incondicional. Ya no le valían los franciscanos, dominicos o jesuitas. Estaban demasiado comprometidos con los pobres. Fronterizos con el marxismo. Enemistados con los poderosos. Wojtyla encontró sus nuevos reclutas en el Opus, los Kikos, Lumen Dei, los carismáticos, Comunión y Liberación, Schoenstatt, San Egidio y en la Legión de Cristo. Juntos se montaron en la máquina del tiempo y rebobinaron hasta los años cincuenta. Hasta una Iglesia con un poder centralizado, sin lugar para la disidencia. Y decidieron que esa era la Iglesia de fin de siglo; la que tenía que reevangelizar el planeta. Maciel sería uno de los mariscales de campo.

Sus trayectorias eran casi gemelas. Habían nacido en 1920, con dos meses de diferencia, en el seno de familias conservadoras, rurales y de clase media. Criados en un catolicismo piadoso, vigoroso, excluyente, muy de resistencia política y unido al sentimiento nacional de México y Polonia. Vivirían momentos de opresión religiosa durante su niñez que les educaría en un catolicismo de batalla. Las madres de ambos, Emilia y Maurita, serían el amor de su vida; la clave de su adoctrinamiento religioso, su modelo. Las mujeres tenían que ser para ellos madres y esposas. Y transmisoras del catecismo. Como sus madres.

Según Maciel en su libro Mi vida es Cristo, Juan Pablo II y él se conocieron en enero de 1979, dos meses después de que Wojtyla fuera elegido sucesor de san Pedro. Al nuevo Papa se le metió en la cabeza que su primer acto de masas fuera de Italia tenía que ser en México, un país con más de 80 millones de católicos en las puertas de EE UU y la Centroamérica de la Teología de la Liberación. Había que arrebatar América a las garras del comunismo.

En enero de 1979, Wojtyla estaba decidido a realizar ese viaje. Pero el Gobierno mexicano no lo tenía tan claro. México y la Santa Sede no mantenían relaciones diplomáticas. México era un Estado profundamente laico con una constitución anticlerical. Pero a la vez contaba con un catolicismo muy emocional, de sangre. Su legislación implicaba que en el caso de que Juan Pablo II visitara México, no lo podría hacer como jefe de Estado, sino como un “turista ilustre”; no sería invitado oficialmente por el presidente José López Portillo. No podría celebrar la misa en espacios abiertos. Con su apuesta de visitar México, Wojtyla se la jugaba. Justo al comienzo de su pontificado.

En esto apareció Maciel. Dentro de la red de amistades que el fundador de los legionarios había tejido en México estaban Rosario Pacheco y Margarita y Alicia López Portillo. Católicas, ricas y madre y hermanas del presidente mexicano, José López Portillo. Maciel era el confesor de doña Rosario. Habló con ellas. Y ellas con el presidente. Se obró el milagro. López Portillo invitaría al Papa y le recibiría en el aeropuerto. Juan Pablo estaría autorizado a decir misa al aire libre ante cientos de miles de fieles. Y la visita sería transmitida por televisión.

Wojtyla nunca olvidaría aquel fino trabajo. A nadie en Roma le importó que corrieran los rumores contra el superior de los legionarios; que en algún rincón de la curia se escondiera un grueso dossier sobre sus andanzas. Juan Pablo II las ignoró. Y durante casi tres décadas no dejó de recompensar la lealtad de Maciel.

En los años siguientes, Wojtyla aprobaría las Constituciones de la Legión sin cambiar una coma, ordenaría en el Vaticano a 59 legionarios e invitaría a Maciel a fiscalizar varios sínodos de obispos en Europa y Latinoamérica. Favoreció la creación de la universidad pontificia de los legionarios en Roma y la implantación de la congregación en Chile. Y llegó a definir a Maciel como “guía eficaz para la juventud”.

Y cuando las cosas se comenzaron a poner mal para Maciel tras la publicación en The Hartford Courant de las primeras denuncias por abusos sexuales, en febrero de 1997, el Papa hizo oídos sordos. En uno de los últimos actos de la Legión que presidió al final de su vida, Wojtyla aún homenajearía a los miembros de la Legión de Cristo elevando la voz y sobreponiéndose a su enorme debilidad: “Se nota, se siente, los legionarios están presentes”.

Cuando el obispo mexicano Carlos Talavera entregó en 1999 una carta al cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y hoy Papa, que detallaba los abusos de Maciel sobre el ex sacerdote legionario Juan Manuel Fernández Amenábar, la respuesta de Ratzinger fue concluyente, según declaró después ese mismo obispo: “Lamentablemente, no podemos abrir el caso del padre Maciel porque es una persona muy querida del santo padre, ha ayudado mucho a la Iglesia y lo considero un asunto muy delicado”.

Tendría que morir Juan Pablo II en abril de 2005 para que el affaire Maciel se reactivase. Y ya nada podría salvarle de la condena. El fuego eterno lo tenía asegurado.

Jesús Rodríguez es autor del libro La confesión. Las extrañas andanzas de Marcial Maciel y otros misterios de la Legión de Cristo (Debate).

Fuente: http://www.elpais.com

El aliado oscuro de Juan Pablo II

La beatificación de Wojtila.

Maciel, fundador de los Legionarios, ya era pederasta cuando el polaco llegó a papa – Ambos se apoyaron entre sí y compartieron una visión de la Iglesia. 

“Y a usted, padre, ¿cuándo le vino la idea de crear la Legión?”, le preguntó Juan Pablo II a Marcial Maciel la primera vez que cenaron juntos en el comedor privado del Santo Padre. La respuesta de Maciel fue inmediata: “Santidad, a los 15 años ya tenía claro que quería crear una congregación de sacerdotes para instaurar el reino de Cristo en la sociedad”. El Papa reflexionó y continuó: “Pues sabe usted, padre Maciel, yo a los 15 años aún no había sido ordenado y no se me pasaba por la cabeza llegar a ser Papa”. Según un religioso que presenció la conversación, tras esa frase del Papa los dos rompieron a reír. El Papa siempre admiró a Maciel esa seguridad absoluta que tenía en su misión. Sabía que iba ser de una fidelidad absoluta.

Cuando Wojtyla accedió al papado en 1978, Maciel ya era pederasta. Ya había tenido relaciones con mujeres; ya sufría una adicción a los opiáceos y llevaba décadas de manejos económicos. Controlaba con mano férrea a sus chicos presos en su particular voto de silencio; era señor de mentes y haciendas en la Legión de Cristo. Pero todo su poder poco tenía que ver con lo que conseguiría de la mano del nuevo pontífice. En 1978, la Legión de Cristo era apenas una congregación profundamente conservadora creada por un ambicioso sacerdote mexicano, que aún no tenía aprobadas sus Constituciones, secretista, poderosa en México y con presencia entre las élites reaccionarias de España, Italia, Irlanda y EE UU. Con Juan Pablo II, Marcial Maciel conseguiría una influencia que nunca pudo imaginar.

Y más aún arrastrando su oscuro pasado del que nadie al parecer se percató. Maciel era un genio como recaudador, sus seminarios estaban llenos y presumía de no ir ni un paso atrás ni delante del Papa. Y, por si fuera poco, apoyaba económicamente a Solidaridad, el sindicato católico creado en Polonia en 1980 y dirigido por Lech Walesa que estaba minando los cimientos del régimen comunista de parte del nuevo Papa.

Durante el papado de Wojtyla, la Legión sería la congregación católica de mayor crecimiento. Cuando Wojtyla llegó al Vaticano, contaba con 100 sacerdotes. A su muerte tenía 800 y más de 2.000 seminaristas repartidos en 124 casas por todo el mundo. Universidades en México, Chile, Italia y España; facultades de Teología, Filosofía y Bioética. Más de 130.000 alumnos. Y 20.000 empleados en su grupo económico Integer. La cifra que más se ha repetido sobre el valor de los activos de la Legión en los últimos años es de 25.000 millones de euros.

Después de un Papa de dudas como Pablo VI, llegó en 1978 Karol Wojtyla, un Papa de certezas. Procedente de la siempre fiel Polonia. Como México. Un catolicismo de resistencia. Ese era el proyecto que ofrecía el nuevo Papa en un tiempo de incertidumbres. Para su batalla, necesitaba un ejército incondicional. Ya no le valían los franciscanos, dominicos o jesuitas. Estaban demasiado comprometidos con los pobres. Fronterizos con el marxismo. Enemistados con los poderosos. Wojtyla encontró sus nuevos reclutas en el Opus, los Kikos, Lumen Dei, los carismáticos, Comunión y Liberación, Schoenstatt, San Egidio y en la Legión de Cristo. Juntos se montaron en la máquina del tiempo y rebobinaron hasta los años cincuenta. Hasta una Iglesia con un poder centralizado, sin lugar para la disidencia. Y decidieron que esa era la Iglesia de fin de siglo; la que tenía que reevangelizar el planeta. Maciel sería uno de los mariscales de campo.

Sus trayectorias eran casi gemelas. Habían nacido en 1920, con dos meses de diferencia, en el seno de familias conservadoras, rurales y de clase media. Criados en un catolicismo piadoso, vigoroso, excluyente, muy de resistencia política y unido al sentimiento nacional de México y Polonia. Vivirían momentos de opresión religiosa durante su niñez que les educaría en un catolicismo de batalla. Las madres de ambos, Emilia y Maurita, serían el amor de su vida; la clave de su adoctrinamiento religioso, su modelo. Las mujeres tenían que ser para ellos madres y esposas. Y transmisoras del catecismo. Como sus madres.

Según Maciel en su libro Mi vida es Cristo, Juan Pablo II y él se conocieron en enero de 1979, dos meses después de que Wojtyla fuera elegido sucesor de san Pedro. Al nuevo Papa se le metió en la cabeza que su primer acto de masas fuera de Italia tenía que ser en México, un país con más de 80 millones de católicos en las puertas de EE UU y la Centroamérica de la Teología de la Liberación. Había que arrebatar América a las garras del comunismo.

En enero de 1979, Wojtyla estaba decidido a realizar ese viaje. Pero el Gobierno mexicano no lo tenía tan claro. México y la Santa Sede no mantenían relaciones diplomáticas. México era un Estado profundamente laico con una constitución anticlerical. Pero a la vez contaba con un catolicismo muy emocional, de sangre. Su legislación implicaba que en el caso de que Juan Pablo II visitara México, no lo podría hacer como jefe de Estado, sino como un “turista ilustre”; no sería invitado oficialmente por el presidente José López Portillo. No podría celebrar la misa en espacios abiertos. Con su apuesta de visitar México, Wojtyla se la jugaba. Justo al comienzo de su pontificado.

En esto apareció Maciel. Dentro de la red de amistades que el fundador de los legionarios había tejido en México estaban Rosario Pacheco y Margarita y Alicia López Portillo. Católicas, ricas y madre y hermanas del presidente mexicano, José López Portillo. Maciel era el confesor de doña Rosario. Habló con ellas. Y ellas con el presidente. Se obró el milagro. López Portillo invitaría al Papa y le recibiría en el aeropuerto. Juan Pablo estaría autorizado a decir misa al aire libre ante cientos de miles de fieles. Y la visita sería transmitida por televisión.

Wojtyla nunca olvidaría aquel fino trabajo. A nadie en Roma le importó que corrieran los rumores contra el superior de los legionarios; que en algún rincón de la curia se escondiera un grueso dossier sobre sus andanzas. Juan Pablo II las ignoró. Y durante casi tres décadas no dejó de recompensar la lealtad de Maciel.

En los años siguientes, Wojtyla aprobaría las Constituciones de la Legión sin cambiar una coma, ordenaría en el Vaticano a 59 legionarios e invitaría a Maciel a fiscalizar varios sínodos de obispos en Europa y Latinoamérica. Favoreció la creación de la universidad pontificia de los legionarios en Roma y la implantación de la congregación en Chile. Y llegó a definir a Maciel como “guía eficaz para la juventud”.

Y cuando las cosas se comenzaron a poner mal para Maciel tras la publicación en The Hartford Courant de las primeras denuncias por abusos sexuales, en febrero de 1997, el Papa hizo oídos sordos. En uno de los últimos actos de la Legión que presidió al final de su vida, Wojtyla aún homenajearía a los miembros de la Legión de Cristo elevando la voz y sobreponiéndose a su enorme debilidad: “Se nota, se siente, los legionarios están presentes”.

Cuando el obispo mexicano Carlos Talavera entregó en 1999 una carta al cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y hoy Papa, que detallaba los abusos de Maciel sobre el ex sacerdote legionario Juan Manuel Fernández Amenábar, la respuesta de Ratzinger fue concluyente, según declaró después ese mismo obispo: “Lamentablemente, no podemos abrir el caso del padre Maciel porque es una persona muy querida del santo padre, ha ayudado mucho a la Iglesia y lo considero un asunto muy delicado”.

Tendría que morir Juan Pablo II en abril de 2005 para que el affaire Maciel se reactivase. Y ya nada podría salvarle de la condena. El fuego eterno lo tenía asegurado.

Jesús Rodríguez es autor del libro La confesión. Las extrañas andanzas de Marcial Maciel y otros misterios de la Legión de Cristo (Debate).

Fuente: http://www.elpais.com

“A mí me esterilizaron a la fuerza y hasta hoy sufro las consecuencias”

Sabina Huilca, una de las víctimas de la planificación familiar fujimorista. El Ministerio Público archivó el caso de las esterilizaciones forzadas durante el fujimorato, pero las víctimas denunciarán otra vez a los culpables.

“Luego de haber dado a luz a mi cuarta hija, me fui al centro de salud de Izcuchaca (provincia de Anta, Cusco), donde, luego de recibir la atención del médico, éste me dijo que ya no tuviera más hijos y que me hiciera el AQV (Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria). Me negué y me respondió ‘Tonta, vas a tener más hijos y no podrás criarlos. De pronto una enfermera me coloca una inyección. Yo no sabía que era anestesia. Al despertar tenía los pies y las manos atados con vendas en la cama, como animal.
Después me di cuenta de que me estaban cosiendo”, relata Sabina Huilca Cóndor, una de las víctimas de la esterilización forzada ejecutada por el gobierno de Alberto Fujimori como parte de su estrategia para reducir la pobreza: “‘¡Qué me han hecho!’, grité.

‘Ya vamos a terminar’, me contestó el médico que me cosía.  Ya me habían malogrado (esterilizado) Yo me puse a llorar. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. ¿Por qué? Porque a mí me esterilizaron a la fuerza y hasta hoy día sufro las consecuencias. Es imposible que lo olvide”.

Víctima del plan fujimorista

Sabina Huilca, ahora con 41 años, había cumplido 21 cuando, sin su consentimiento, los médicos del Ministerio de Salud la esterilizaron de acuerdo con un plan aprobado y alentado por Fujimori. Desde hace más de una década las víctimas de la política de planificación familiar del fujimorato han intentado infructuosamente que se castigue a los autores intelectuales y materiales. No obstante que en el 2003 el Estado peruano se comprometió con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a investigar y sancionar a los responsables, el 26 de mayo del 2009 el fiscal Jaime Schwartz Azpur archivó definitivamente el caso.

En el 2010, Schwartz también archivó el caso del financiamiento de los estudios de Keiko Fujimori con fondos públicos. En un nuevo esfuerzo por reactivar el proceso, las víctimas se han reorganizado para apelar a las instancias internacionales. El testimonio de Sabina Huilca, quien se ha sumado al esfuerzo de las mujeres indígenas y pobres –el principal objetivo de la estrategia de Fujimori–, es clave.

Se estima que son 2 mil 022 las mujeres a quienes se afectó de por vida.

La abogada Rossy Salazar Villalobos, de la organización no gubernamental Demus, que promueve la judicialización del caso de las esterilizaciones masivas, informó que el año que pasó se interpuso ante la CIDH una petición para que se investigue por qué el Estado peruano se niega a sancionar a los responsables.

“En noviembre último hubo una reunión de trabajo en Washington de la CIDH, luego de la cual difundió un comunicado condenando al Estado por mantener la impunidad de los casos de esterilización forzada”, explicó Rossy Salazar: “Nuestra  idea es ir a la Comisión  para luego  llegar  a la Corte Interamericana para que emita una resolución en el sentido de que el Estado peruano cumpla con investigar y sancionar a los que organizaron las esterilizaciones forzadas”.

Entre los acusados se cuenta al ex ministro de Salud Alejandro Aguinaga Retuerto, quien en reiteradas ocasiones ha negado la existencia de una política de esterilización forzada contra mujeres andinas en estado de pobreza. Aguinaga no solo es médico personal del ex presidente Alejandro Aguinaga sino también miembro del entorno íntimo de la candidata de Fuerza 2011, Keiko Fujimori. Aguinaga ha sido reelegido congresista.

“Yo quisiera olvidar pero no puedo. Es imposible. Me hicieron daño de por vida, a mi y muchas mujeres más”, afirmó Sabina Huilca, de la comunidad campesina de Huayllaccocha, Cusco.

Cifras

2,022 son las mujeres víctimas de las esterilizaciones forzadas entre 1996 y 1998.

300 mil esterilizaciones se hicieron como parte del programa fujimorista.

Hace una década Estado del Perú aceptó su culpa

En 2003, el Estado del Perú y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos firmaron un acuerdo amistoso en relación con el caso de la campesina Mamérita Mestanza, muerta en 1998 luego de aplicársele la esterilización sin su autorización.

En esa ocasión, el Perú reconoció los abusos que se cometieron en la aplicación del programa de planificación familiar y prometió investigar y castigar a los responsables

El Estado peruano ha documentado la realización de 300 mil esterilizaciones. La Defensoría del Pueblo ha reportado más de dos mil casos de esterilizaciones forzadas, la mayor parte en el contexto del “estado de emergencia” para combatir al terrorismo.

Fuente: http://www.larepublica.pe

“A mí me esterilizaron a la fuerza y hasta hoy sufro las consecuencias”

Sabina Huilca, una de las víctimas de la planificación familiar fujimorista. El Ministerio Público archivó el caso de las esterilizaciones forzadas durante el fujimorato, pero las víctimas denunciarán otra vez a los culpables.

“Luego de haber dado a luz a mi cuarta hija, me fui al centro de salud de Izcuchaca (provincia de Anta, Cusco), donde, luego de recibir la atención del médico, éste me dijo que ya no tuviera más hijos y que me hiciera el AQV (Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria). Me negué y me respondió ‘Tonta, vas a tener más hijos y no podrás criarlos. De pronto una enfermera me coloca una inyección. Yo no sabía que era anestesia. Al despertar tenía los pies y las manos atados con vendas en la cama, como animal.
Después me di cuenta de que me estaban cosiendo”, relata Sabina Huilca Cóndor, una de las víctimas de la esterilización forzada ejecutada por el gobierno de Alberto Fujimori como parte de su estrategia para reducir la pobreza: “‘¡Qué me han hecho!’, grité.

‘Ya vamos a terminar’, me contestó el médico que me cosía.  Ya me habían malogrado (esterilizado) Yo me puse a llorar. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. ¿Por qué? Porque a mí me esterilizaron a la fuerza y hasta hoy día sufro las consecuencias. Es imposible que lo olvide”.

Víctima del plan fujimorista

Sabina Huilca, ahora con 41 años, había cumplido 21 cuando, sin su consentimiento, los médicos del Ministerio de Salud la esterilizaron de acuerdo con un plan aprobado y alentado por Fujimori. Desde hace más de una década las víctimas de la política de planificación familiar del fujimorato han intentado infructuosamente que se castigue a los autores intelectuales y materiales. No obstante que en el 2003 el Estado peruano se comprometió con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a investigar y sancionar a los responsables, el 26 de mayo del 2009 el fiscal Jaime Schwartz Azpur archivó definitivamente el caso.

En el 2010, Schwartz también archivó el caso del financiamiento de los estudios de Keiko Fujimori con fondos públicos. En un nuevo esfuerzo por reactivar el proceso, las víctimas se han reorganizado para apelar a las instancias internacionales. El testimonio de Sabina Huilca, quien se ha sumado al esfuerzo de las mujeres indígenas y pobres –el principal objetivo de la estrategia de Fujimori–, es clave. 

Se estima que son 2 mil 022 las mujeres a quienes se afectó de por vida.

La abogada Rossy Salazar Villalobos, de la organización no gubernamental Demus, que promueve la judicialización del caso de las esterilizaciones masivas, informó que el año que pasó se interpuso ante la CIDH una petición para que se investigue por qué el Estado peruano se niega a sancionar a los responsables.

“En noviembre último hubo una reunión de trabajo en Washington de la CIDH, luego de la cual difundió un comunicado condenando al Estado por mantener la impunidad de los casos de esterilización forzada”, explicó Rossy Salazar: “Nuestra  idea es ir a la Comisión  para luego  llegar  a la Corte Interamericana para que emita una resolución en el sentido de que el Estado peruano cumpla con investigar y sancionar a los que organizaron las esterilizaciones forzadas”.

Entre los acusados se cuenta al ex ministro de Salud Alejandro Aguinaga Retuerto, quien en reiteradas ocasiones ha negado la existencia de una política de esterilización forzada contra mujeres andinas en estado de pobreza. Aguinaga no solo es médico personal del ex presidente Alejandro Aguinaga sino también miembro del entorno íntimo de la candidata de Fuerza 2011, Keiko Fujimori. Aguinaga ha sido reelegido congresista.

“Yo quisiera olvidar pero no puedo. Es imposible. Me hicieron daño de por vida, a mi y muchas mujeres más”, afirmó Sabina Huilca, de la comunidad campesina de Huayllaccocha, Cusco.

Cifras

2,022 son las mujeres víctimas de las esterilizaciones forzadas entre 1996 y 1998.

300 mil esterilizaciones se hicieron como parte del programa fujimorista.

Hace una década Estado del Perú aceptó su culpa

En 2003, el Estado del Perú y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos firmaron un acuerdo amistoso en relación con el caso de la campesina Mamérita Mestanza, muerta en 1998 luego de aplicársele la esterilización sin su autorización.

En esa ocasión, el Perú reconoció los abusos que se cometieron en la aplicación del programa de planificación familiar y prometió investigar y castigar a los responsables

El Estado peruano ha documentado la realización de 300 mil esterilizaciones. La Defensoría del Pueblo ha reportado más de dos mil casos de esterilizaciones forzadas, la mayor parte en el contexto del “estado de emergencia” para combatir al terrorismo.

Fuente: http://www.larepublica.pe

Los anticonceptivos que usan los chilenos y su efectividad

Santiago.- Un estudio que dio a conocer Bayer sobre las tendencias, consumo y preferencias de las chilenas en relación a una vida más saludable y en armonía con el planeta, incluyó la preferencia de los chilenos en la elección de los anticonceptivos, con reveladores datos sobre estos gustos.

Saber cuáles son los mejores, cómo utilizarlos y cuál es su efectividad, es el objetivo de esta nota, que muestra además los métodos anticonceptivos que más usan los chilenos, y aquellos que más riesgo implican para las parejas que buscan controlar su natalidad.

A continuación la lista de los más usados, en orden de preferencia y la efectividad que estos tienen.
Anticonceptivos orales “la píldora”, 43%

Los anticonceptivos orales combinados modernos están hechos con dosis muy bajas de estrógeno y progestina sintéticas. Son muy eficaces para prevenir el embarazo si se toman sistemáticamente y de manera correcta (todos los días a la misma hora). Su uso no interfiere con la relación sexual. Los AOC son seguros para la mayoría de las mujeres; únicamente algunas afecciones cardiovasculares, enfermedades graves y crónicas, y el alto consumo de cigarrillos en mujeres mayores de 35 años descarta el uso de este método. Tasa de fallos: 0,1% al 8% durante el primer año de uso típico; tasa de fallos de 0,01% con un uso perfecto durante el primer año.

Dispositivo intrauterino, 18%

Los dispositivos intrauterinos (DIU) son dispositivos pequeños y flexibles hechos de metal y/o plástico que previenen el embarazo al insertarse en el útero a través de la vagina. Los DIU más ampliamente usados son los portadores de cobre. No afectan la lactancia, no interfieren en las relaciones sexuales ni tienen efectos hormonales secundarios; sólo algunas afecciones ginecológicas y obstétricas y ciertas infecciones impiden el uso de este método. Tasa de fallos de 0,4% a 2,5% en el caso de los DIU de cobre, y de 0,1% en el caso de los DIU liberadores de hormona (levonorgestrel) durante el primer año de uso típico.

Condones masculinos, 6% de uso

El condón masculino es una funda diseñada para ser colocada en el pene erecto del hombre, previniendo así el paso de esperma al tracto reproductivo femenino. La mayoría de los condones están hechos de látex delgado. Los condones vienen secos o lubricados con lubricantes a base de agua o espermicida. Es muy eficaz para la prevención del embarazo si es usado de manera correcta y sistemática en cada relación sexual (uso perfecto); no obstante, es menos eficaz si se usa de manera típica.

“Los preservativos si son usados correcta y persistentemente, la tasa de falla es de aproximadamente de un 2 ó 3% y usado como se usa habitualmente es de un 15%. Es muy típico que se le olvide o no lo utilice porque creía que ya no lo necesitaba, o porque utilizan mal”, explica el doctor Ernesto Pizarro, Ex Asesor de Anticoncepción de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tasa de fallos de 3% a 12% durante el primer año de uso típico; tasa de fallos de 3% durante el primer año de uso perfecto.

Inyección hormonal, 4% de uso

Los anticonceptivos inyectables contienen hormonas sintéticas, las cuales se administran por medio de una inyección intramuscular profunda. Son métodos seguros, efectivos y reversibles (IPPF, 1999).

Tasa de fallos de los inyectables sólo de Progestina: 0,1% a 0,6% durante el primer año de uso. Tasa de fallos de los inyectables combinados: 0,2% a 0,4% durante el primer año de uso

Anillo vaginal, 2% de uso

Implante hormonal, 1% de uso

Los implantes anticonceptivos son cápsulas que contienen una hormona, que son insertadas bajo la piel de la mujer en la parte superior del brazo. Actualmente se están estudiando muchos otros sistemas de implantes. Los implantes son un método seguro y efectivo, además son reversibles y tienen una acción anticonceptiva a largo plazo.

Tasa de fallos de 0,1% a 1,0% en el caso de los implantes de cápsulas blandas durante el primer año de uso; tasa de fallos de 1,6% después de cinco años de uso.

Métodos naturales, temperatura basal, ritmo, 1% de uso

La planificación familiar natural (PFN), también llamada abstinencia periódica, requiere que la pareja practique la abstinencia durante el período fértil del ciclo menstrual de la mujer. Las parejas que normalmente usan la planificación familiar natural, pueden usar otra técnica o bien una combinación de éstas para identificar el comienzo y el final del período fértil de la mujer. La PFN puede ser muy eficaz si la pareja recibe información y consejería, y si está dispuesta a evitar las relaciones sexuales sin protección por una semana o más cada mes. Para otras mujeres, sin embargo, las tasas de fallos pueden ser bastante altas. Este método no tiene efectos secundarios. No existe ninguna afección médica que restrinja el uso de este método.

Tasa de fallos del 2% al 30% durante el primer año de uso; depende de la habilidad que tenga la mujer para identificar su período fértil en cada ciclo menstrual.

Coito interruptus

Según el estudio, un 0% de los encuestados declara utilizar este método, sin embargo, el doctor Ernesto Pizarro, Ex Asesor de Anticoncepción de la Organización Mundial de la Salud (OMS), asegura que en “los centros de adolescencia habitualmente ven mucho coito interruptus y la tasa de embarazo de coito interruptus es del 18 por ciento”.

El coito interrumpido (o coitus interruptus), implica que el hombre retire el pene de la vagina de su pareja justo antes de la eyaculación. Ha sido usado como anticonceptivo durante siglos y puede ser un método eficaz para prevenir el embarazo si la pareja desea y es capaz de practicarlo de manera correcta y sistemática cada vez que tengan relaciones sexuales – lo que se denomina, el uso perfecto. No hay afección médica que restrinja el uso del coito interrumpido. No afecta la lactancia, no tiene efectos secundarios hormonales, y puede ser usado junto con otros métodos anticonceptivos.

Fuente: http://www.terra.cl/

América sufre más de 22.600 casos de mortalidad materna al año

Las mujeres pobres, indígenas, negras y de zonas rurales son las más afectadas, según la CIDH, que también alerta del alto índice de embarazos adolescentes.

Un total de 22.680 mujeres mueren al año en América por complicaciones durante el embarazo, el parto o el postparto, reveló la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en un informe presentado el 29 de abril en Buenos Aires por la relatora de sobre los Derechos de la Mujer de este organismo, Luz Patricia Mejía.

Las principales causas de estas muertes son “prevenibles y coincidentes: preeclampsia, hemorragia y aborto”, destaca el documento, que aborda estos índices de mortalidad materna como un problema de derechos humanos. “La cantidad de muertes de mujeres que se producen por cuestiones relaciones con el embarazo, el parto y la atención postparto inadecuada no tiene parangón con ninguna otra causa de muerte”, aseguró la defensora general de la Nación argentina, Stella Maris Martínez, que actuó como anfitriona de la presentación.

Mujeres pobres, indígenas y negras, las más afectadas por la mortalidad materna

El informe “Acceso a servicios de salud materna desde una perspectiva de derechos humanos” advierte que, aunque la mortalidad materna en América afecta a mujeres de todos los estratos sociales y económicos, “un número desproporcionadamente elevado de mujeres pobres, indígenas y/o afrodescendientes, que en su mayoría residen en zonas rurales, son quienes con mayor frecuencia no disfrutan plenamente de sus derechos humanos respecto de la salud materna”.

Otra muestra de que las causas de mortalidad materna están marcadas por un sesgo económico discriminador es el hecho de que el 20% de la población más pobre concentra el 50% de los casos, mientras el 20% más rico, sólo el 20%. Naturalmente, el índice de mortalidad materna es en América Latina y el Caribe mucho mayor que en Estados Unidos y Canadá: el triple, según el informe.

 

Principales causas de la mortalidad materna en América

La CIDH ha identificado diversas barreras que impiden el acceso de las mujeres a los servicios de salud materna. Algunas de las principales son los gastos relacionados a la atención del servicio (que empuja a muchas mujeres pobres a no acudir a los servicios de salud en caso de algún síntoma de riesgo), la falta de medios adecuados, la falta de información sobre salud reproductiva o, en las zonas rurales, la lejanía de los servicios de salud.

Hay otro tipo de condicionantes de índole cultural que hacen que muchas mujeres opten por evitar los servicios de atención médica.

El documento destaca algunos como “la insensibilidad cultural o trato irrespetuoso percibido en el personal médico” hacia mujeres indígenas, la indiferencia, el maltrato y la discriminación respecto a las víctimas de violencia o abusos sexuales o los estereotipos de género, como la exigencia a las mujeres de autorización de terceras personas para obtener atención médica o el no respeto de la confidencialidad.

Mortalidad materna en áreas rurales e indígenas

Respecto a la mayor incidencia de la mortalidad materna en zonas rurales e indígenas de América, la CIDH destaca que, por ejemplo, en Perú “el 74% de las mujeres de las áreas rurales da a luz en sus casas sin la asistencia de personal calificado”. Este porcentaje se eleva al 90% en la comunidades indígenas.

En Guatemala, país con un 42% de población indígena, la mortalidad materna es tres veces superior entre mujeres indígenas (211 por 100.000 nacidos vivos) que en las no indígenas (70 de cada 100.000).

Altos índices de embarazos embarazos adolescentes en América

Otro hecho preocupante señalado en el informe se refiere a los altos índices de embarazos adolescentes, pues anualmente se registran en la región dos millones en jóvenes entre 15 y 19 y aproximadamente 54.000 en menores de 15 años.

Estas cifras son un problema seria debido a que las adolescentes embarazadas enfrentan entres dos y cinco veces más riesgos de muerte materna que las mujeres de 20 años o más, según el informe. Asimismo, añade, “es más probable que sus hijos mueran durante la etapa de la infancia”.

Obstáculos al aborto incluso en supuestos que sí están legalizados

Luz Patricia Mejía también destacó durante la presentación del informe es que, pese a que muchos países han legalizado el aborto terapéutico (aquél que obedece a razones médicas), en muchos países la aplicación de las leyes al respecto se ve obstaculizada por la estigmatización que pesa sobre esta práctica o alegaciones de la objeción de conciencia de los trabajadores de la salud.

En este sentido, la relatora indicó que las organizaciones internacionales tienen “grandes limitaciones para abordar temas que los Estados no quieren abordar porque levantan cuestionamientos de índole religiosa en el caso de los derechos de la mujer que no han ido permitiendo avanzar en muchos temas”.

Los servicios de salud maternos como un derecho humano

Mejía recordó que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha reconocido en reiteradas ocasiones la salud como “un bien público cuya protección está a cargo de los Estados” y ha establecido “el vínculo entre los derechos a la integridad personal, a la vida y a la salud”.

Sin embargo, lamentó, esto no “está internalizado en los procesos que se manejan a nivel regional y está totalmente divorciado de la práctica de y las políticas públicas de nuestra región y de la praxis de los operadores de justicia”, que no terminan de asumir que cuando una mujer muere por ausencia de servios de salud maternos es una negación al derecho a al vida.

Por ello, el documento de la CIDH subraya que “los Estados deben proporcionar los servicios de salud en condiciones adecuadas y seguras, y que sean gratuitos cuando fuere necesario, así como que se asegure una nutrición adecuada durante el embarazo y la lactancia”.

Fuente: http://www.suite101.net

Menos de 1 por ciento de mujeres que abortan legalmente han repetido ILE: Secretaría de Salud del DF

México DF. – A cuatro años de la reforma al Código Penal del Distrito Federal que permite la interrupción legal del embarazo (ILE), menos del uno por ciento de las mujeres que han ejercido este derecho, han acudido por segunda vez a los servicios de salud reproductiva de los hospitales del DF para volver a solicitarla, anunció Román Rosales Avilés, director del Centro de Transplantes del DF.

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América Latina: Violencia en la edad de la inocencia

Asunción, 28 abr (IPS) – A paso lento y sorteando enormes resistencias, los países latinoamericanos hacen esfuerzos en procura de erradicar la violencia, muchas veces brutal, que padecen niños, niñas y adolescentes en sus hogares, escuelas, lugares de trabajo o centros de internación.

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Adolescencia y acceso a salud reproductiva y educación sexual ¿Qué puede cambiar?

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) constituyen un bloque de propósitos de desarrollo humano con los que –junto a otros Estados– el Perú se comprometió desde el año 2000. Entre los ODM se incluyen propósitos tales como erradicar la pobreza extrema, promover la igualdad de género, mejorar la salud materna, combatir el VIH-SIDA y otras enfermedades. Estos objetivos se relacionan de forma directa e ineludible con la prevención del embarazo no deseado y, por ende, con el acceso a métodos anticonceptivos y a la educación sexual por parte de los y las adolescentes.

La adolescencia constituye una de las etapas de mayor vulnerabilidad en el desarrollo humano, ya que es un momento de tránsito en que se definen aspectos cruciales de la personalidad. Por otro lado, las personas entre 10 a 24 años significan el 30% de la población total del país. Por estas consideraciones, las demandas de este sector de la sociedad deben ser puestas en agenda y atendidas por las instancias de toma de decisiones.
(ENAHO 2004).

adolescentesSaludreproductiva.pdf
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