La perspectiva de género previene la violencia, señalan especialistas

Un incremento de perspectiva de género en las materias de orientación vocacional con expertos del tema, folletos con lenguaje no sexista donde se aborde la igualdad de género y talleres de padres de familia son algunas de las sugerencias de prevención que Olga Estrada, profesora de la Universidad Autónoma de Nuevo León, propuso para combatir el bullying o acoso en las escuelas, durante la mesa “Discriminación y violencia, ¿Dónde comienza su normalización?

En el evento, realizado durante la XI Semana Cultural de la Diversidad Sexual, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y que se lleva a cabo en esta ciudad, la docente expuso que el bullying “mata a través de los insultos, burlas, amenazas y maltratos a quien se deja” y que históricamente ha afectado más a las mujeres por su condición biológica y cultural, pero lo preocupante es que “se está normalizando” en las escuelas porque los profesores no saben cómo actuar ante la situación.

Señaló que según el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) entre quienes sufren mayor discriminación están los adolescentes, las personas obesas, con enfermedades crónicas, los indígenas, los varones “afeminados”, y aquéllas con alto coeficiente intelectual, por lo que enfatizó a los programas con perspectiva de género como medida preventiva.

Violencia en el noviazgo

Por otra parte, María de Lourdes Ayala, sexóloga clínica y educativa, explicó que en el noviazgo la violencia empieza con empujones, pellizcos y bofetadas, y a medida que la relación se prolonga la violencia incrementa, además de que participan ambos sexos y generalmente en la adolescencia es la mujer quien ejerce más violencia.

Entre los motivos que señaló en el caso de las jóvenes está la autodefensa y la expresión de enojo, “de herir al novio por sus actitudes”, mientras que en el caso de los jóvenes mencionó que lo hacen de manera intencional, por lastimar a la pareja, intimidarla y ejercer control.

“La violencia contra la mujer es ancestral, multifactorial, no discrimina por religión, edad ni género y es sistemática, progresiva e incluso mortal”, señaló Elizabeth Ivonne Rapp Martín, de la organización Otra Oportunidad, que ofrece refugio a víctimas de violencia y que “la prevención debe de ir de la mano de la educación”.

Finalmente, Lídice Ramos, del Centro Universitario de Estudios de Género, moderadora de la mesa preguntó ¿dónde empieza la violencia?, y respondió: “en uno mismo”.

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