Héroes de Barro

La competencia vinculada al ejercicio físico, manifiesta en los hombres desde que son pequeños, contribuye a que estos construyan su masculinidad. La idea de formar musculatura –un indicador de fuerza física– es un factor que influye en el distanciamiento cultural respecto de la femineidad, ya que les permite demostrar que no se es mujer.

Así, esta necesidad de reafirmar la masculinidad como un mandato cultural explica la pasión que despiertan muchos deportes o espectáculos físicos donde se despliega fuerza y confrontación cuerpo a cuerpo: la lucha libre, el box, el rugby, entre otros.

En esa línea, luchadores, boxeadores, futbolistas y atletas pueden convertirse en héroes populares porque encarnan el ideal masculino: son fuertes, valientes, soportan el dolor y logran hazañas que los hombres añoran; en el transcurso, además, llevan el cuerpo hasta sus límites. Los héroes contemporáneos ya no son los intelectuales sino los “héroes corporales”.

Ahora bien, uno de los factores más llamativos en estos “héroes corporales” es que muchas veces requieren –y utilizan– estimulantes ilícitos para sobresalir en sus respectivas competencias. Ese es el caso de los esteroides anabólicos. La exigencia de desplegar grandes hazañas con el cuerpo, la presión por tener un rendimiento físico mejor al del resto y soportar el dolor sin quejas son algunos de los factores que llevan a muchos de estos “héroes” a consumir dichas sustancias. 

Sin embargo, el problema con su consumo, al margen de la ventaja ilícita que pueden ejercer sobre sus pares, es que produce muchas veces ataques de furia incontrolables que tienen su origen en desbalances hormonales. Así, el consumo de esteroides, al final, muchas veces termina constituyendo la caída de estos deportistas. Son varios los casos de atletas que han terminado, bajo efectos de esta ira repentina causada por los esteroides, asesinando a sus parejas y seres queridos.

Veamos: Carlos Monzón, campeón mundial de box, lanzó por la ventana –tras una violenta pelea– a su tercera esposa; Jovan Belcher, jugador profesional de fútbol americano, se suicidó después de matar a su novia embarazada de tres meses; Chris Benoit, luchador de la WWE, asesinó a su esposa y a su hijo de 7 años para luego suicidarse; Marc Cécillon, ex capitán de la selección francesa de rugby, disparó contra su esposa durante una fiesta; O.J. Simpson, jugador profesional de fútbol americano, fue acusado de acabar con la vida de su ex esposa y un amigo de ella a puñaladas.

Todos ellos “héroes”, todos ellos cayeron en la infamia. Es posible que este haya sido también el drama de Oscar Pistorius, acusado recientemente de asesinar a su novia el Día de San Valentín.

Liuba Kogan
Jefa Del Departamento De Ciencias Sociales De La Universidad Del Pacífico

Fuente: Diario El Comercio

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