Foto: LaMula.pe

¿Y quién te dijo que me quiero casar contigo?

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Queridos amigos heterosexuales. 

No, no me dirijo a todos los heterosexuales porque cualquier persona con un mínimo de inteligencia entiende que no todos los seres humanos somos iguales. No todos los homosexuales lo somos, tampoco.

Me dirijo al heterosexual intolerante, al que tras la puesta en marcha hace unos días de una campaña que no les afecta directamente -pues lo que busca es solo que se respete a aquellas personas que se enamoran de otra de su mismo sexo-, han desempolvado las ideas inquisidoras de antaño, desenvainado los rosarios, y sacado a relucir estereotipos absurdos que desentonan vergonzosamente en la actualidad.

Le hablo a aquellos que en lugar de utilizar la rapidez para permitir que su mente se abra a la realidad de los tiempos que corren, lo han hecho para saltar a la yugular de todos los que no piensan como ellos ni comparten esos ‘principios morales’ -amparados en la costumbre más que en la lógica-, que pretenden sean considerados los únicos aceptables en este país. El ejemplo a seguir, vamos.

Y lo han hecho -esto es lo más increíble- sosteniendo que somos las personas LTGB quienes queremos ‘imponer’ nuestro ‘aberrante estilo de vida’ en esta sociedad. Los que hemos salido con un revólver apuntando sus cabezas a obligarlos que se sumen a la ‘homosexualización’ del Perú. Mira tú, así de malos somos.

Ah no, momentito, se me demoran un poquito. Como dije al principio, efectivamente no todos los seres humanos somos iguales -felizmente-, pero esa diferencia no puede darse en materia de derechos. Ante la ley todos merecemos tener las mismas opciones salvo que hayamos hecho un daño grave a la sociedad en la que nos desenvolvemos. Y en ese sentido, la pregunta ya no cae de madura sino de podrida: ¿qué daño hacemos queriendo, enamorándonos y aspirando a que nuestras uniones sean reconocidas ante la ley?

A ti amigo heterosexual (repito, no todos), ¿qué te duele si quiero pasar el resto de mi vida con un hombre? ¿En qué te afecta si dos mujeres deciden compartir lo mucho o poco que tienen? ¿Dónde está lo grave en que dos personas se amen de una manera distinta a la tuya? ¿Nos has visto a nosotros cuestionar tu forma de vida? ¿Quiénes somos nosotros para meternos en vuestros corazones y colchones? ¿Qué te arde, qué te pica… qué te jode?
Te cuento, porque parece que no te has informado, que si los homosexuales quieren casarse, no es para hacerlo contigo. Que si queremos hacer nuestra ceremonia con nuestro posterior bailongo, no es para obligarte a que vayas. Que si nos provoca ir de la mano o darnos una muestra de afecto en la calle, nadie te está diciendo que mires. ¿Por qué miras?

Y aquí viene el refrito del que siempre terminas agarrándote cuando tus justificaciones religiosas se quedan sin argumento: los pobres niños. ¿Qué va a ser del futuro de este país ante semejante ejemplo, papalindo? ¡Qué horror! Los niños y niñas no pueden ver a dos personas del mismo sexo manifestándose amor porque sino van a creer que eso ‘es normal’. Que ‘ok, que sean lo que quieran, pero que no lo promuevan’. ‘Cierra tu cortina, pues, idiota’, se oye de la boca de los reprimidos más emblemáticos de la derecha de estos lares.

Los niños, te sigo informando, no son tontos. Reaccionan de forma natural ante situaciones que les han enseñado erróneamente que son ‘antinaturales’. Si a un niño se le explica que las fotografías que hoy aparecen en varios paraderos de Lima solo reflejan a dos seres humanos enamorados, no hay de qué temer. Si a un niño se le aclara que a una persona que se enamora de alguien del sexo opuesto se le denomina heterosexual y a una que se enamora de alguien de su mismo sexo, homosexual, no hay lugar a más preguntas. ¿Por qué subestimamos a los niños?.

No, no es inteligente tomarte fotos con toda tu prole pregonando que lo tuyo sí es una verdadera familia nacida de un ‘amor real’. Puede ser cierto, no digo que no, pero no está bien que pretendas excluir a la gente que no ama como tú crees que se debe amar. ¿Quién eres tú para definir el amor?
Me pregunto si todos los protagonistas de estas fotografías se han puesto en el supuesto escenario de que alguno de sus vástagos, que hoy exhiben tan orgullosos, sea homosexual. Y no, que nadie me venga con que eso no sucederá porque serán muy bien educados. Si existiera el ‘Viejos de Oro’, los míos se lo llevarían en ceremonia con alfombra roja y todo, y no soy heterosexual, mis hermanos sí, y nos criaron de la misma forma. Porque te dateo, te chismeo, te paso el talán, que la mayoría de personas LTGB de este planeta, nacimos de heterosexuales.

Así que a buscar otra excusa, que tus argumentos se siguen desarmando a la velocidad en que se continúan firmando día a día ‘divorcios heterosexuales’, fijate tú. ¿O qué?, ¿eso sí es ‘real’, ‘verdadero’, ‘no imaginario’? En resumen: digno buen ejemplo a los niños y niñas de este país. Sí, esos mismos de tu foto.

¿Qué cosas, no?

Es claro, si no estás de acuerdo con el matrimonio entre personas del mismo sexo… ¡no te cases con alguien de tu mismo sexo!

Ginno P. Melgar @ginnoceronte

Fuentehttp://elpadredebambi.lamula.pe/

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